Un grupo de científicos, liderado por John C. Mather y Michel Mayor, ha presentado un avance significativo en la búsqueda de exoplanetas que se asemejan a la Tierra. Este nuevo enfoque propone el uso de un observatorio híbrido que combina un parasol espacial con telescopios terrestres de gran apertura, facilitando la observación directa de estos mundos que orbitan estrellas similares al Sol.
Los hallazgos, publicados en la revista Nature Astronomy, indican que esta técnica podría permitir la detección de elementos como el oxígeno y el agua en las atmósferas de los exoplanetas, lo que representa un paso crucial en la búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar. La dificultad principal radica en el notable contraste de brillo entre los exoplanetas y sus estrellas madre, donde los planetas pueden ser hasta 10 mil millones de veces menos luminosos, lo que complica su visualización con los telescopios actuales.
El estudio, enmarcado en el programa NIAC HOEE (Hybrid Observatory for Earth-like Exoplanets) de la NASA, propone que el parasol espacial, al proyectar una sombra sobre la atmósfera terrestre, reduce la luminosidad estelar. Esto permite que telescopios como el Extremely Large Telescope (ELT) y el Giant Magellan Telescope (GMT) puedan captar la tenue luz reflejada por los exoplanetas. Mather, reconocido con el premio Nobel y especialista en instrumentación astronómica, destaca que esta combinación de tecnologías puede proporcionar el contraste necesario para la observación directa de exoplanetas terrestres.



