Un nuevo estudio revela un preocupante aumento en la cantidad de padres que rechazan la inyección de vitamina K para sus recién nacidos, un tratamiento crucial que previene hemorragias cerebrales potencialmente mortales. Según los hallazgos, los bebés que no reciben esta inyección tienen 81 veces más probabilidades de experimentar sangrados severos que pueden llevar a daños cerebrales permanentes.
La investigación, que será presentada en una próxima conferencia de la Academia Americana de Neurología, indica que, aunque menos del 1% de los padres en Estados Unidos se niegan a esta inyección en la mayoría de los hospitales, ha habido un aumento notable en las tasas de rechazo en los últimos años. La Dra. Kate Semidey, profesora adjunta de pediatría en la Universidad Internacional de Florida, enfatiza que la vitamina K es segura y eficaz, y su negativa puede tener consecuencias graves para la salud de los bebés.
Los datos analizados provienen de 25 estudios anteriores, y muestran que en Minnesota, la tasa de rechazo subió del 0,9% en 2015 al 1,6% en 2019. Sin embargo, los investigadores advierten que estas cifras podrían ser aún más alarmantes, dado que más de la mitad del personal hospitalario ha reportado un aumento en los padres que se oponen a la inyección. Además, el estudio sugiere que la negativa a la vitamina K está relacionada con un patrón más amplio de desconfianza hacia la medicina, observándose que los padres que rechazan esta inyección también son más propensos a rechazar otras vacunas.



