El Día Mundial del Sueño, celebrado anualmente, nos recuerda la relevancia de un descanso de calidad. En 2026, el lema es "Dormir bien, vivir mejor", enfatizando que el sueño es una necesidad fisiológica esencial para funciones como la memoria, la inmunidad y la regeneración celular.
Eric Zhou, profesor asociado de la División de Medicina del Sueño de la Facultad de Medicina de Harvard, destaca que el descanso adecuado va más allá de lo físico. "Dormir no es simplemente descansar; es necesario ampliar nuestra comprensión sobre cómo recargamos energías", señala. Asegura que el sueño cumple un rol restaurador vital, pero también es fundamental abordar otras áreas donde una persona puede necesitar recuperarse.
El doctor Facundo Nogueira, jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas, agrega que la calidad del sueño es tan importante como la cantidad. Para él, "no se trata solo de dormir las horas necesarias, sino de que el sueño sea reparador y que las distintas etapas se desarrollen de manera ordenada y progresiva". Los expertos de Fleni subrayan que la apnea del sueño es uno de los trastornos más subestimados y perjudiciales para la salud en general, caracterizándose por episodios de colapso de la vía aérea durante la noche, lo que lleva a microdespertares y descensos en los niveles de oxígeno.
Un estudio canadiense reciente indica que los adultos entre 45 y 85 años con un alto riesgo de apnea obstructiva tienen un 40% más de posibilidades de sufrir problemas de salud mental. Esta investigación resalta la conexión entre las alteraciones respiratorias durante el sueño y la aparición o persistencia de trastornos como la depresión y la ansiedad. Por la mañana, quienes padecen apnea pueden experimentar síntomas como dolores de cabeza, sequedad bucal, somnolencia y dificultades para concentrarse, a menudo sin ser conscientes de la gravedad del trastorno, que puede ser detectado por familiares o compañeros de cama.



