El Ministerio Fiscal y la acusación particular sostuvieron ante la Audiencia Provincial de Burgos que el asesinato de un hombre, cometido por su yerno el 3 de octubre de 2024 en Aranda de Duero, estuvo motivado por el control y los celos hacia su esposa. Ambas partes rechazaron que el acusado, identificado como J.L.H., actuara a causa de una enfermedad mental.
Según expusieron las acusaciones durante la primera jornada del juicio con jurado, la esposa del procesado y el padre de ella pretendían que iniciara un tratamiento por su adicción a las drogas, con el objetivo de intentar reconstruir la unidad familiar. La acusación particular afirmó que J.L.H. conservaba plenamente sus facultades mentales y que había planificado tanto el ataque como la posterior huida de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Esa parte también negó que el consumo de drogas o una enfermedad mental fueran la causa determinante de los hechos. En ese sentido, sostuvo que la conducta del acusado respondía a su condición de “mala persona y un maltratador” y habló de “maldad” por encima de los brotes psicóticos alegados por la defensa.
J.L.H. tenía 42 años cuando ocurrieron los hechos. Hasta entonces vivía habitualmente con su esposa y la hija de ambos, de 11 años. Sin embargo, debido a los problemas vinculados con su consumo de drogas, la mujer se separó y se trasladó con la menor al domicilio de sus padres. En el juicio, el Ministerio Fiscal reclama para el acusado una pena de 30 años y seis meses.



