La situación de los combustibles en Bolivia continúa generando controversia. Después de haber enfrentado prolongados períodos de escasez, han surgido quejas sobre la calidad de la gasolina. La empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha atribuido estos problemas a residuos de goma y manganeso presentes en los tanques de almacenamiento.
Con el objetivo de mejorar la calidad del combustible, YPFB decidió incorporar aditivos a la gasolina, lo que debería garantizar un mejor rendimiento de los vehículos. Sin embargo, tras la distribución inicial del nuevo combustible, varios usuarios han reportado manchas en la pintura de sus autos, especialmente alrededor de la bocina del tanque, lo que ha generado preocupación y descontento.
En un comunicado, YPFB rechazó las acusaciones y calificó de “infundadas” las denuncias que circulan en medios y redes sociales. Nelson Mendoza Torres, gerente de Comercialización de la empresa, denunció que estas críticas son parte de una “guerra sucia” para desacreditar a la institución. Además, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, anunció auditorías internas para investigar la situación, mientras el presidente Rodrigo Paz calificó de “sabotaje” la distribución de combustible de mala calidad, señalando que son parte de un plan para desestabilizar al Gobierno.



