El portavoz nacional de Seguridad e Inmigración de Vox, Samuel Vázquez, afirmó este lunes que el exdelegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, fue convertido en un “chivo expiatorio” por el Ejecutivo. Según sostuvo, su dimisión busca establecer un límite para evitar que las responsabilidades por la entrada masiva del 30 de julio alcancen al presidente Pedro Sánchez o al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Pérez Triano presentó su renuncia y explicó que había tomado la decisión tiempo atrás. También señaló que deja la política debido a las amenazas que recibe y porque considera que su familia no merece soportar esa presión. Además, aseguró que había advertido al Gobierno central, “semanas antes”, sobre la movilización que se registraba en Marruecos antes de la entrada masiva.

Durante una conferencia de prensa en la sede nacional de Vox, Vázquez puso en duda que la decisión del exdelegado hubiera sido planificada con antelación. “No me creo” que la dimisión estuviera tomada desde hacía tiempo, afirmó, y sostuvo que a Pérez Triano “le han dejado tirado” y que tomó conciencia del problema en el que estaba involucrado.

“Alguien tiene que hacer de chivo expiatorio y no van a elegir a Sánchez y Marlaska, sino a alguien como él”, agregó el dirigente opositor. Vázquez sostuvo además que no es la primera vez que el Gobierno recurre a esa estrategia y consideró que la salida del exdelegado puede funcionar como “una cortina de humo y un muro” para impedir que la responsabilidad avance hacia otros niveles del Ejecutivo.