En la ciudad de Bogotá, una ola de solidaridad se ha desatado entre cientos de voluntarios que se han organizado para reunir ayuda humanitaria destinada a Venezuela, país que ha sido golpeado por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5. Este esfuerzo se desarrolla en un momento crítico, ya que los daños aún están siendo evaluados y las necesidades de los afectados son urgentes. La iniciativa, liderada por la fundación Juntos Se Puede, ha logrado movilizar a numerosos colombianos y venezolanos que se han unido con un mismo propósito: asistir a sus compatriotas en la adversidad.
Desde la mañana del viernes, el ambiente en el punto de acopio habilitado por la fundación en el norte de Bogotá ha sido de intensa actividad. Con gritos de coordinación a través de megáfonos y un constante murmullo de conversación, los voluntarios se dedican a clasificar, empaquetar y despachar la ayuda recolectada. La urgencia de la situación es palpable y se refleja en las palabras de quienes llegan al sitio, dispuestos a contribuir con donaciones de alimentos, ropa y otros artículos esenciales.
María Camila Peñaranda, una de las voluntarias que llegó al lugar, compartió su experiencia personal y la conexión emocional que tiene con Venezuela. A pesar de que su familia no sufrió daños directos por el terremoto, muchos de sus amigos están sufriendo la incertidumbre de no saber el paradero de sus seres queridos. "Colombia nos abrió las puertas hace 15 años, pero yo le debo todo a Venezuela. Mi familia ha estado en Venezuela por 30 años, entonces esto es parte de retribuirle un poquito a ellos todo lo que han hecho por nosotros", afirmó Peñaranda, evidenciando el profundo lazo que une a las comunidades de ambos países.
El impacto del movimiento solidario ha sido notable, y los voluntarios han manifestado su emoción en cada acción. Con banderas de Venezuela en sus espaldas y camisetas de la selección nacional, aplauden cada vez que un camión cargado de ayuda sale del centro de acopio. "La solidaridad ha sido hermosa. El pueblo colombiano siempre nos ha abierto las puertas, nos ha abrazado desde el primer día", comentó Peñaranda, resaltando el apoyo mutuo entre las comunidades en momentos de crisis.
Dayner Pariata, coordinador de Juntos Se Puede, destacó que las labores de recolección comenzaron un día antes del evento, logrando reunir más de 17,5 toneladas de ayuda, que incluyen alimentos no perecederos, leche para bebés, medicamentos y ropa. El objetivo del día es igualar o superar esa cifra, ya que se han organizado mejor y comenzado la jornada con mayor antelación. "Hoy esperamos recabar la misma cifra o superarla un poco más", expresó Pariata con optimismo.
Hasta el momento, más de 150 voluntarios han pasado por el punto de acopio, organizándose en turnos rotativos de cuatro horas, además del personal de la fundación que se encarga de la logística de la operación. "Ya salió el primer despacho de ayuda anoche. En los próximos días vamos a estar despachando lo que nos queda", agregó Pariata, quien también hizo un llamado a priorizar la donación de agua, medicamentos y pastillas purificadoras, elementos cruciales para los afectados en Venezuela, especialmente en las áreas más devastadas.
La fundación Juntos Se Puede lleva trabajando desde hace siete años en Colombia, enfocándose en temas de migración y asistencia humanitaria. Su labor ha sido fundamental en momentos de crisis, y este operativo no es la excepción. La voluntad de ayudar, palpable en cada rincón del punto de acopio, es un claro recordatorio de la capacidad humana de unirse y brindar apoyo en los momentos más difíciles.



