En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la vicepresidenta Victoria Villarruel expresó su postura crítica respecto a la política de Derechos Humanos en Argentina. En un mensaje publicado en la red social X, Villarruel argumentó que, desde el inicio de este siglo, ha existido un "espejismo" que ha llevado a la sociedad a creer que se cuenta con una verdadera política de derechos humanos, cuando en realidad, a su juicio, se ha hecho un uso instrumental del pasado con fines momentáneos. Esta declaración se produce en un contexto de conmemoración, donde la memoria sobre el pasado reciente sigue siendo un tema divisivo en la sociedad argentina.
La vicepresidenta, en su mensaje, subrayó que el enfoque hacia los años 70, promovido durante los gobiernos kirchneristas, ha sido sesgado y ha contribuido a profundizar las divisiones políticas y sociales en lugar de sanar las heridas del pasado. Según Villarruel, la actual realidad del país es "más injusta y desigual" que la vivida en otras etapas recientes de su historia, lo que la lleva a criticar a la clase política por utilizar la memoria histórica como un arma en las luchas del presente. Esta crítica resuena en un momento donde diversas voces en el país abogan por una reconciliación genuina en lugar de un uso político del dolor.
La vicepresidenta también hizo hincapié en el concepto de "Memoria Completa", que defiende la inclusión de todas las víctimas de la violencia política, incluyendo a aquellos afectados por organizaciones armadas, en la narrativa oficial sobre el pasado reciente. Este enfoque busca ampliar la discusión sobre la memoria colectiva en Argentina y cuestionar la parcialidad de las representaciones históricas que se han promovido en las últimas décadas.
Por otro lado, a 50 años del golpe de Estado, las movilizaciones por el Día de la Memoria se concentraron en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, donde figuras emblemáticas del movimiento por los derechos humanos, como Estela de Carlotto, expresaron su preocupación por la continuidad de las atrocidades del pasado. Carlotto destacó que el "plan sistemático de robos de bebés" aún persiste y que sigue en curso la búsqueda de casi 300 personas que tienen sus identidades cambiadas. Estas intervenciones resaltan la lucha incesante de las Abuelas de Plaza de Mayo por la restitución de sus nietos y la demanda de justicia por los crímenes cometidos durante la dictadura.
En su discurso, Carlotto subrayó que cada restitución de un nieto representa una prueba concreta de las atrocidades cometidas por el terrorismo de Estado, incluyendo desapariciones, asesinatos y el robo de menores. Además, hizo un llamado a que el Estado garantice la restitución de los nietos apropiados, enfatizando la necesidad de que las instituciones políticas y la sociedad se comprometan a seguir adelante con el ejercicio de la memoria y la búsqueda de la verdad.
Finalmente, Carlotto criticó las políticas implementadas desde la llegada de Javier Milei al poder, señalando que han resultado en una reducción significativa de las políticas de memoria y derechos humanos. Según ella, el Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto alterada su estructura y la Comisión Nacional de los Derechos a la Identidad ha sufrido recortes en su personal. Este panorama sugiere un retroceso en las políticas de memoria y justicia, generando preocupación entre quienes luchan por la verdad y la justicia en Argentina.



