Este miércoles, Venezuela se vio sacudida por dos terremotos de gran magnitud, 7,1 y 7,5, dejando a su paso escenas de caos y destrucción. Los temblores, que ocurrieron a menos de un minuto de diferencia, generaron evacuaciones masivas y un clima de angustia entre la población. Las primeras informaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos señalaron que el epicentro del primer sismo se localizó al oeste de Morón, en el estado Carabobo, mientras que el segundo se registró a aproximadamente 16 kilómetros al suroeste de esa localidad.
En la capital venezolana, Caracas, el impacto fue devastador. Residentes atemorizados se apresuraron a salir de sus hogares en busca de seguridad, temiendo réplicas tras los movimientos telúricos. Imágenes que circulan en redes sociales y medios internacionales muestran edificios colapsados, viviendas gravemente afectadas y equipos de rescate trabajando arduamente entre los escombros, lo que refleja la magnitud del desastre. La situación ha llevado a las autoridades a pedir calma a la población, mientras se coordinan esfuerzos para la asistencia y rescate.
El alcalde de Chacao, Gustavo Duque, confirmó que hay víctimas fatales, aunque aún no se ha divulgado un número oficial. En medio de la incertidumbre, equipos de rescate del municipio se encuentran en las áreas más impactadas, llevando a cabo operaciones de búsqueda y asistencia a quienes se encuentren atrapados o heridos. La escala de los daños es alarmante, destacándose el colapso del edificio Petunia en Chacao y severas afectaciones en otras estructuras. Las autoridades han exhortado a la población a concentrarse en espacios abiertos y evitar permanecer cerca de edificaciones y otras estructuras que podrían ser peligrosas ante la posibilidad de nuevas réplicas.
Diosdado Cabello, ministro de Interior, Justicia y Paz, instó a la ciudadanía a mantener la calma y comunicó que el evento sísmico fue “muy superior a siete puntos”, aunque aún se esperaban informes técnicos definitivos. En su informe, también subrayó que el municipio de Chacao estaba entre los más afectados, lo que ha llevado a un despliegue de recursos para la atención de emergencias. Además de Caracas, los temblores se sintieron en varios estados, incluidos Carabobo, Aragua, Miranda, La Guaira, Trujillo y Yaracuy, lo que ha ampliado el alcance del desastre.
Las imágenes de la capital muestran a los ciudadanos en medio de la desolación, caminando entre escombros y con bomberos colaborando con voluntarios en las labores de rescate. Algunos barrios han reportado la caída de mampostería, rotura de vidrios y daños estructurales significativos, dejando a muchas familias en una situación crítica. Las autoridades tienen la difícil tarea de evaluar la magnitud de los daños y ofrecer asistencia a quienes la necesitan.
El fenómeno sísmico también fue percibido en zonas de Colombia, aunque las autoridades de ese país han descartado cualquier riesgo de tsunami. En Venezuela, los equipos de emergencia continuaban trabajando durante la noche para hacer un relevamiento de los daños y brindar ayuda a los afectados. Tras los terremotos, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos había emitido un aviso preventivo para Puerto Rico y las Islas Vírgenes, que fue posteriormente cancelado tras evaluar la situación en el Caribe. La advertencia inicial se activó debido a la magnitud de los sismos y su proximidad a la costa venezolana, pero finalmente se descartó una amenaza significativa.



