Jorgelina Aruzzi, reconocida actriz argentina, famosa por su participación en producciones televisivas como "Chiquititas" y "La niñera", ha forjado una carrera destacada en el ámbito del entretenimiento. Sin embargo, antes de alcanzar la fama en la pantalla chica y en el teatro, vivió experiencias laborales que la alejaron del mundo artístico. Durante una reciente entrevista con el conductor Mario Pergolini, la artista recordó uno de sus primeros trabajos, que consistía en reponer trapos de piso en un supermercado, un capítulo poco conocido de su vida que la llevó a reflexionar sobre su trayectoria profesional.

En el programa "Otro día perdido", Aruzzi compartió anécdotas de su juventud, específicamente de su labor como repositora a los 18 años. La actriz narró cómo, en su afán de cumplir con sus responsabilidades, debía recorrer distintos supermercados utilizando el transporte público. A veces, se subía a cinco colectivos en un solo día para poder cumplir con su tarea. "Mi función era verificar que los trapos de piso estuvieran en las góndolas, reorganizarlos y reponerlos cuando era necesario", explicó, añadiendo que la experiencia, aunque breve, le dejó lecciones importantes.

La forma en que consiguió ese empleo también fue interesante, ya que fue a través de una amiga que tenía contactos en la empresa. Sin embargo, su paso por el supermercado no fue duradero. "Me despidieron al mes porque me resultaba complicado el tema de los colectivos. También hubo una cuestión de seguridad, ya que no quería usar casco", recordó con una mezcla de nostalgia y humor. Este despido prematuro, aunque inesperado, no detuvo el camino de Aruzzi hacia el arte y la actuación.

Durante la conversación, Aruzzi también se tomó un momento para meditar sobre su verdadera vocación. Explicó que, en un principio, sintió que la actuación era la única habilidad que poseía. "Descubrí que era buena en esto y que la actuación tiene una conexión lúdica que me recuerda a la infancia", reflexionó. Para ella, el trabajo en el medio no solo implica un esfuerzo diario, sino que también representa un encuentro con amigos y colegas, lo que enriquece su experiencia profesional.

A medida que la charla avanzaba, la actriz recordó cómo, a los diecisiete años, se dio cuenta de que su destino estaba ligado a la actuación. En un taller de pintura, comenzó a descubrir su verdadera pasión. Esta revelación fue influenciada por su entorno familiar; creció en un hogar donde, a pesar de las dificultades económicas de la época, siempre había amor y humor. Durante los tiempos de hiperinflación bajo el gobierno de Raúl Alfonsín, el humor se convirtió en una herramienta esencial para sobrellevar los momentos difíciles. "A pesar de todo, mi casa siempre fue un lugar de alegría y compañía", destacó Aruzzi.

Su madre, Blanca, trabajaba como peluquera, y su padre, Jorge, como electricista, lo que sumó al ambiente de esfuerzo y trabajo en equipo que caracterizó su niñez. Esta crianza, donde el amor y el apoyo mutuo fueron fundamentales, ayudó a Aruzzi a desarrollar su resiliencia y su capacidad para enfrentar adversidades. Hoy, ya consolidada como una de las figuras más queridas de la televisión argentina, la actriz recuerda con cariño y humor esos inicios que, aunque lejanos, marcaron su camino hacia el éxito.

Con su trayectoria en ascenso y su dedicación al arte, Jorgelina Aruzzi continúa siendo un referente en la actuación, demostrando que cada paso, incluso los más humildes, contribuyen a la construcción de una carrera sólida y significativa.