En una jornada marcada por la urgencia del Gobierno argentino, se intensificó el debate sobre el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Mientras el oficialismo intentaba acelerar los tiempos de votación en el Parlamento, Uruguay avanzaba paralelamente en su proceso de ratificación, logrando así acaparar la atención simbólica del día. Esta situación se presenta como un triunfo agridulce para la administración actual, que busca un gesto político significativo.

Patricia Bullrich, figura central de esta sesión, lideró los esfuerzos para acortar las intervenciones y facilitar la aprobación del acuerdo. Desde los palcos, el canciller Pablo Quirno observaba con expectativa el desenlace de la votación. El clima de apuro en el recinto reflejaba el deseo de la Casa Rosada de ser el primer país en ratificar el acuerdo con la UE, mientras que en Uruguay el debate ya estaba avanzado, acercándose a la aprobación.

En medio de esta dinámica, el legislador radical Maximiliano Abad propuso una votación anticipada, lo que generó una rápida oposición por parte de otros miembros del Congreso, quienes denunciaron una violación del procedimiento. A pesar de la resistencia, la situación se tornó irreversible para el oficialismo. Al finalizar la jornada, la Cancillería uruguaya celebró la ratificación del acuerdo, marcando un hito histórico tras 25 años de negociaciones, y convirtiéndose en el primer Parlamento del Mercosur en aprobarlo.