La empresa Electrolux, que ensambla productos para la multinacional sueca en Argentina, ha tomado la decisión de finalizar la producción de heladeras en su planta ubicada en la zona sur de Rosario. Esta medida, que entrará en vigor en mayo, resulta en la desvinculación de un centenar de trabajadores que desempeñaban funciones en esta línea de ensamblaje. La decisión de la compañía se suma a una serie de ajustes que se han llevado a cabo en los últimos meses, evidenciando una tendencia preocupante en el sector de electrodomésticos en el país.
Esta no es la primera vez que Electrolux realiza cambios significativos en su operativa local. En enero, la firma ya había discontinuado la producción de cocinas, lo que obligó a reconfigurar su capacidad productiva. Con esta nueva fase, la planta de Rosario se enfocará únicamente en la fabricación de freezers y lavarropas, lo que representa una drástica reducción en su actividad industrial. Este proceso de reestructuración ha sido gradual y se ha desarrollado a lo largo del primer cuatrimestre del año, lo que ha generado incertidumbre entre los trabajadores y sus familias.
Los reportes provenientes de fuentes gremiales y técnicas indican que la primera etapa de este proceso se concretó en enero con el cierre de la línea de cocinas. En marzo, la empresa abrió un registro de retiros voluntarios donde alrededor de 130 empleados optaron por dejar la compañía. Ahora, la próxima fase implicará la eliminación total de la producción de heladeras, lo que afectará directamente a 100 operarios que se verán obligados a buscar nuevas oportunidades laborales en un contexto económico complicado.
La dirección de Electrolux ha comunicado que, a pesar de los recortes, la planta seguirá en funcionamiento, aunque de manera limitada. La producción se restringirá a dos categorías de productos, lo que implica una notable reducción en el volumen de manufactura local y, por ende, en las horas de trabajo disponibles para el personal. Esta situación plantea un desafío significativo para el futuro de la planta y su capacidad para adaptarse a un mercado en constante cambio.
El contexto en el que se enmarca la decisión de Electrolux es alarmante. Los indicadores del sector de línea blanca en Argentina están en clara retracción, evidenciando una disminución en las ventas de artículos para el hogar. Según datos de la Cámara de Fabricantes de Electrodomésticos, la caída se ha estimado entre un 30% y un 40% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta tendencia se atribuye a la pérdida de poder adquisitivo de la población y a cambios en las condiciones de financiación, lo que ha dificultado la adquisición de bienes durables.
Además, el mercado ha visto un aumento en la importación de productos terminados, consecuencia de la simplificación de los trámites de importación y la eliminación de licencias no automáticas. Esta situación ha puesto a varias empresas del sector en una posición precaria, obligándolas a implementar medidas de ajuste o enfrentar crisis financieras. Por ejemplo, Mabe, una firma mexicana con plantas en San Luis y Córdoba, ha optado por suspensiones y despidos en respuesta a la acumulación de stock y la caída de ventas. Bambi, otro fabricante de heladeras y freezers, ha implementado planes de suspensiones para evitar despidos directos, reflejando la difícil realidad que enfrenta la industria en el país.



