El mercado de créditos hipotecarios en Argentina ha experimentado una marcada desaceleración durante el primer trimestre de 2026, reflejando una caída del 20% en comparación con el mismo período del año anterior. A pesar de que marzo mostró una ligera recuperación con un incremento en el volumen de operaciones, el panorama general sigue siendo preocupante. Según un informe de la Fundación Tejido Urbano, en los primeros tres meses del año se otorgaron 6.667 créditos, lo que evidencia un cambio significativo en el escenario financiero, caracterizado por condiciones más restrictivas y un enfoque cauteloso por parte de los consumidores y entidades financieras.
El mes de marzo, sin embargo, ofreció una luz de esperanza al registrar un volumen de crédito de 224,7 millones de dólares, un aumento respecto a los 185,3 millones de febrero. Este repunte se interpreta como una mejora en las expectativas del mercado y un primer paso hacia un ajuste en las condiciones financieras. Es importante destacar que los cambios en las tasas de interés y la situación económica general tienen un impacto directo sobre la demanda de créditos hipotecarios, lo que hace que tanto las entidades como los potenciales prestatarios actúen con mayor precaución.
El rol de los créditos hipotecarios es fundamental en el ámbito inmobiliario, ya que no solo amplían el acceso a la propiedad, sino que también generan un efecto multiplicador en las transacciones. Cuando se facilitan estos créditos, se desencadenan una serie de ventas que movilizan el stock existente de propiedades, incentivando decisiones que, de otro modo, permanecerían postergadas. En este sentido, el informe revela que el 90% de los préstamos otorgados en este periodo fueron proporcionados por el Banco Nación, lo que refleja una alarmante concentración del mercado en esta entidad pública.
Matías Araujo, representante de la Fundación Tejido Urbano, indicó que aunque el mercado muestra signos de actividad, la selectividad ha aumentado y la participación de la banca privada ha disminuido notablemente. Este cambio se contrapone al dinamismo que habían mostrado las entidades privadas durante el año anterior, las cuales están comenzando a reintroducir nuevas líneas de crédito y ajustar sus tasas, lo que podría presagiar una futura recomposición del mercado.
La reducción del volumen de créditos hipotecarios se traduce en un mercado más pequeño, con menos financiamiento y mayores requisitos para acceder a estos préstamos. Este endurecimiento de las condiciones ha sido un factor clave en la disminución del 20% en la cantidad de créditos otorgados. A su vez, el informe resalta una notable concentración geográfica en la distribución de los créditos: el 62% de los préstamos se han concedido en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, un fenómeno que no se debe únicamente a cuestiones temporales, sino que responde a características estructurales del mercado.
Araujo destacó que la importancia de la Ciudad y la provincia es evidente, ya que allí reside aproximadamente el 45% de la población del país, además de concentrar el 50% de los inquilinos y el 49% de las propiedades regularizadas. Este último dato es crucial, ya que para acceder a un crédito hipotecario es imprescindible que la propiedad cuente con una escritura clara y esté debidamente registrada, algo que no ocurre con la misma frecuencia en otras regiones del país. La formalización de las propiedades, junto con el factor laboral, que en CABA y la provincia representa el 57% de los trabajadores formales, favorece la capacidad de los solicitantes para demostrar ingresos y cumplir con los requisitos de los bancos, consolidando aún más esta tendencia de concentración en el acceso a créditos hipotecarios.



