El Gobierno ucraniano ha formalizado un reclamo a Hungría para que devuelva los activos del banco estatal Oschadbank, que fueron incautados recientemente. Esta situación se desencadenó tras la detención de siete empleados de la institución bancaria ucraniana, quienes cruzaron la frontera húngara con una considerable suma de dinero, que incluye millones de euros y hasta nueve kilos de oro.

Andri Sibiga, ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, destacó que ya han pasado cuatro días sin información sobre los bienes confiscados, luego de que las autoridades húngaras decidieran expulsar a los ciudadanos ucranianos. Estos individuos son investigados por supuestas actividades de blanqueo de capitales. "Ucrania no cederá a ultimátums ni chantajes", afirmó Sibiga, quien acusó al gobierno de Budapest de utilizar esta situación con fines electorales, en un contexto de elecciones legislativas que podrían marcar un cambio político en el país vecino.

Sibiga, durante su visita a Varsovia, hizo un llamado a sus homólogos húngaros para que cesen las provocaciones y retomen una relación de buena vecindad. Un día antes, en sus redes sociales, el ministro había instado a los aliados de Ucrania a pronunciarse sobre lo que calificó como un "robo" sin precedentes, insistiendo en que los activos incautados pertenecen a Oschadbank y, por ende, a los ciudadanos ucranianos. Este incidente se produjo tras la retirada de 40 millones de dólares, 35 millones de euros y oro del Raiffeisen Bank Austria en Viena por parte de los empleados detenidos.