En un movimiento que refuerza la relación entre Turquía y la República Turca del Norte de Chipre, el gobierno turco ha suscrito un memorándum para la construcción de un gasoducto submarino. Este acuerdo, firmado en Nicosia por el vicepresidente turco Cevdet Yilmaz y el primer ministro de la entidad turcochipriota, Ünal Üstel, busca establecer un enlace energético directo entre Turquía y la isla mediterránea, que cuenta con un reconocimiento limitado, ya que solo es aceptada por Ankara.
El gasoducto, cuya longitud total alcanzará los 101 kilómetros, contempla un trayecto submarino de 97 kilómetros. Este proyecto permitirá conectar el cabo de Anamur, en la costa turca, con la central eléctrica de Teknecik, ubicada a pocos kilómetros al este de la ciudad de Girne, en Chipre del Norte. La iniciativa fue presentada oficialmente en el Parlamento turcochipriota, donde también estuvo presente el ministro de Energía de Turquía, Alparslan Bayraktar, quien brindó detalles sobre la infraestructura.
Bayraktar destacó que el gasoducto estará compuesto por dos tuberías paralelas de 55 centímetros de diámetro cada una. Esta estructura no solo facilitará la exportación de gas desde Turquía hacia Chipre, sino que también abrirá la posibilidad de transportar gas desde la isla hacia Turquía y Europa en el futuro, en caso de que se descubran yacimientos en la región. Esta perspectiva de interconexión energética puede tener un impacto significativo en la dinámica de suministro de gas en el Mediterráneo oriental.
El trasfondo de este acuerdo no es menor. Durante la última década, Turquía ha intensificado su búsqueda de hidrocarburos en el Mediterráneo oriental, lo que ha generado tensiones diplomáticas con la República de Chipre y Grecia. Sin embargo, desde 2022, Ankara ha redirigido sus esfuerzos hacia la exploración de recursos en el mar Negro, lo que podría estar influyendo en su relación con Chipre del Norte y en la implementación de este nuevo proyecto.
Aunque no se han especificado fechas concretas para la finalización del gasoducto, el ministro de Obras Públicas de Chipre del Norte, Erhan Arikli, había señalado en meses anteriores que la obra podría estar operativa para 2028. El costo estimado del proyecto asciende a aproximadamente 700 millones de dólares, lo que refleja la magnitud de la inversión y el interés estratégico en el sector energético de la región.
Este desarrollo no solo representa un avance en la infraestructura energética entre Turquía y Chipre del Norte, sino que también añade un nuevo capítulo a la compleja situación geopolítica en el Mediterráneo oriental. Con el gas como un recurso clave en la política internacional, el acuerdo podría tener repercusiones en las relaciones entre los países vecinos y en la búsqueda de estabilidad en la región.



