Donald Trump ha vuelto a manifestar su descontento con la actual composición del Tribunal Supremo de Estados Unidos, extendiendo sus críticas más allá del tema arancelario hacia la política migratoria del país. En un reciente mensaje en sus redes sociales, el exmandatario advirtió que el Tribunal está evaluando la constitucionalidad de su orden ejecutiva que busca eliminar la ciudadanía automática por nacimiento, un derecho establecido en la Decimocuarta Enmienda. Trump sugirió que un fallo en contra podría beneficiar a naciones como China, que podrían sacar ventaja económica de esta situación.
En sus declaraciones, Trump también hizo hincapié en la reciente decisión del Tribunal Supremo que anuló partes fundamentales de sus políticas comerciales, afirmando que la Corte "hizo un gran trabajo para las personas equivocadas". A pesar de este revés judicial, el exmandatario sostiene que el fallo en realidad le otorga nuevas herramientas para actuar, argumentando que ahora puede utilizar los aranceles de manera más efectiva y contundente, amparándose en la validación jurídica que le brinda la reciente sentencia.
La controversia en torno a los poderes del presidente en el ámbito comercial surge en un contexto donde el Tribunal ha desmantelado varios elementos clave de la política arancelaria de la Casa Blanca. Trump describió la decisión como "ridícula, estúpida y divisiva", pero, curiosamente, considera que ha ampliado su capacidad de maniobra como líder del Ejecutivo. Además, anticipó que el Tribunal podría fallar en contra de su orden ejecutiva sobre la ciudadanía por nacimiento, que fue emitida el mismo día en que asumió la presidencia. La Decimocuarta Enmienda establece que son ciudadanos quienes nacen en el país y están sujetos a su jurisdicción, un principio que ha sido respaldado por la Corte desde 1898, en el caso de Wong Kim Ark.



