Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, inició su carrera en el narcotráfico en los años noventa en Michoacán. Tras un prolongado periodo de expansión violenta y consolidación de su dominio territorial, su historia culminó el 22 de febrero con un operativo meticulosamente planificado por las fuerzas federales.

Según el informe presentado por el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, la localización del líder criminal fue el resultado de un exhaustivo trabajo de inteligencia militar, complementado por información estratégica proveniente del Gabinete de Seguridad y agencias estadounidenses, que permitió trazar su red de contactos.

El desenlace comenzó a gestarse a través de la vigilancia de su círculo más cercano. El 20 de febrero, se logró localizar a un colaborador de confianza de “El Mencho”, quien cometió un error que facilitó la operación: llevó a la pareja del narcotraficante a un refugio seguro en Tapalpa, Jalisco. Esto permitió que el 21 de febrero, tras la salida del colaborador, las fuerzas federales iniciaran la planificación del operativo. Con una ejecución sigilosa y coordinada, las fuerzas especiales del Ejército y de la Guardia Nacional se movilizaron hacia el lugar para llevar a cabo la detención, marcando así el fin de una de las persecuciones más prolongadas en la historia de la seguridad bilateral.