El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha revelado que las empresas tecnológicas Apple e Intel unirán fuerzas para el diseño y producción de microprocesadores en el territorio estadounidense. Esta noticia se hizo pública a través de un mensaje en la red social del mandatario, donde destacó la importancia de que el país recupere su liderazgo en la fabricación de tecnología avanzada. Trump enfatizó que, a pesar de que Estados Unidos fue pionero en la invención de la tecnología actual, las decisiones de administraciones anteriores permitieron que competidores internacionales, como Taiwán, dominaran el sector de los semiconductores.
La colaboración entre Apple e Intel se enmarca en un esfuerzo más amplio del gobierno estadounidense por revitalizar la industria tecnológica local, que ha sido afectada por la deslocalización de la producción en años recientes. Según Trump, la iniciativa no solo busca el diseño de chips en el país, sino también su fabricación en suelo estadounidense, lo que podría generar una significativa cantidad de empleos y fortalecer la economía local. "Decidí ayudar a Intel, porque necesitamos que estos componentes se diseñen y fabriquen aquí, en Estados Unidos", afirmó el presidente.
Trump también se jactó de otros logros en su gestión, mencionando que, tras su intervención, Nvidia decidió fabricar su primera generación de chips con Intel. Asimismo, destacó la construcción de TerraFab, la planta de producción de chips más grande del mundo, que también se desarrolló en colaboración con Intel. Esta serie de acuerdos subraya la estrategia del gobierno para asegurar que las grandes empresas tecnológicas se alineen con los intereses industriales de Estados Unidos, un objetivo que ha sido constante en la agenda de Trump desde su llegada a la Casa Blanca.
En un tono triunfalista, el presidente mencionó que su administración ayudó a Intel a través de una inversión significativa, obteniendo a cambio una participación del 10% en la compañía. "Cuando hicimos nuestra oferta, Intel valía aproximadamente 100.000 millones de dólares, y ahora su valor ha superado los 600.000 millones. En solo nueve meses, su valor ha aumentado en más de medio billón de dólares", aseguró Trump. Este incremento en el valor de las acciones destaca no solo el éxito de Intel, sino también el impacto positivo que, según el presidente, su administración ha tenido en el sector tecnológico.
El acuerdo más reciente entre Intel y el gobierno estadounidense, alcanzado en agosto de 2025, consistió en una inversión de 8.900 millones de dólares en acciones ordinarias de la empresa. Esta cifra se suma a los 2.200 millones de dólares en subvenciones bajo el programa CHIPS que Intel había recibido, elevando la inversión total a 11.100 millones de dólares. Al adquirir 433,3 millones de acciones a un precio de 20,47 dólares por acción, el gobierno estadounidense obtuvo una participación del 9,9% en la compañía, lo que refuerza su compromiso con el desarrollo de la industria tecnológica local.
La alianza entre Apple e Intel se presenta como un hito en el contexto actual de la industria tecnológica, donde la competencia por el dominio de la fabricación de semiconductores se intensifica. Esta colaboración podría no solo fortalecer las capacidades de ambas empresas, sino también marcar un cambio en la dinámica de producción en Estados Unidos. La administración Trump, al promover estas alianzas estratégicas, busca posicionar al país nuevamente como líder en innovación y producción tecnológica, un objetivo que será evaluado en el tiempo no solo por sus resultados económicos, sino también por su impacto en el empleo y la competitividad global.



