Las tensiones internas en el peronismo han alcanzado al Senado, donde tres legisladores han decidido separarse del bloque Popular, liderado por José Mayans. Estos senadores se alinean con gobernadores que tienen una relación más cercana con la Casa Rosada y que han facilitado la reciente aprobación de reformas laborales en la Cámara de Diputados. Además, han expresado su disconformidad con la conducción de Cristina Kirchner al frente del partido.

Los senadores que han optado por esta ruptura son Guillermo Andrada de Catamarca, Carolina Moisés de Jujuy y Sandra Mendoza de Tucumán. Cada uno de ellos responde a gobernadores que han mostrado apertura para negociar con la administración de Javier Milei desde su llegada a la presidencia. Estos legisladores han colaborado en la aprobación de varias leyes y han cuestionado públicamente la influencia de Cristina Kirchner en sus provincias.

La escisión se produce en un contexto donde el bloque de Mayans se reduce a 25 senadores, lo que representa la menor cantidad de representación peronista en la Cámara alta desde el retorno de la democracia. Esta situación deja al oficialismo y sus aliados en una posición más fuerte para avanzar en la aprobación de leyes, lo que se evidenció en las recientes discusiones sobre el Presupuesto 2026 y otras reformas, acercándolos a una mayoría más sólida en el Senado.