La narrativa que llevó a Javier Milei a la presidencia comienza a mostrar importantes grietas. No es solo el impacto de las políticas de ajuste o el descontento social por la situación económica lo que está en juego, sino que el desgaste afecta a los pilares fundamentales del oficialismo. Según las últimas encuestas, un alarmante 66,6% de los encuestados sostiene que el pacto “anticasta” que el Gobierno prometió defender se ha roto, mientras que la aprobación general de la gestión se ha desplomado hasta un 33,1%. Esta situación representa un claro llamado de atención para la Casa Rosada.
El relevamiento realizado por Zentrix Consultora revela que el deterioro de la imagen de La Libertad Avanza no es un fenómeno aislado. Un dato preocupante que surge del estudio es que dos de cada tres consultados consideran que el Gobierno ha terminado por asemejarse a lo que se comprometió a combatir. Este cambio de percepción es crucial, ya que la bandera anticasta había sido presentada como un baluarte de legitimidad y como un recurso moral que justificaba las medidas de ajuste implementadas por el Ejecutivo.
Las cifras son elocuentes: la aprobación de la gestión se sitúa en un 33,1% y la imagen presidencial continúa su caída libre con un 35,2% de opiniones positivas frente a un 59,3% de negativas, lo que significa un diferencial de 24 puntos en contra. Solo dos meses atrás, el panorama era considerablemente más favorable, lo que indica que la situación política se ha deteriorado drásticamente en un corto período.
Uno de los factores que contribuyen a este repunte negativo es la creciente percepción de corrupción en el Gobierno. El 57,3% de los encuestados opina que hay una corrupción generalizada en la gestión, mientras que un 66,6% considera que el Gobierno no está actuando de manera efectiva para prevenirla. La crisis en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y las denuncias que involucran a funcionarios como Adorni han impactado severamente la imagen del Ejecutivo, generando una sensación de desconfianza entre la población.
En medio de este contexto, el relevamiento también revela un dato preocupante relacionado con el ajuste económico. Un abrumador 81,6% de los consultados afirma que ha tenido que recortar sus consumos en los últimos seis meses para poder llegar a fin de mes. Este recorte no se limita a gastos prescindibles, sino que afecta directamente a necesidades básicas como alimentos, salud y servicios. La brecha entre el discurso económico del Gobierno y la percepción social es cada vez más amplia, con un 86,6% de la población manifestando que sus ingresos no logran superar la inflación, y un 70,3% dudando de la veracidad de los índices que publica el INDEC.
En este escenario, una encuesta reciente revela que un 61,5% de los encuestados optaría por votar a un candidato opositor si las elecciones se llevaran a cabo hoy. Este dato refleja una clara ventaja de la oposición frente al oficialismo y una notable transformación en el estado de ánimo social en relación a la política. Según el estudio de CEOP Latam, esta cifra se desglosa en un 51,8% que asegura que votaría por la oposición, sumado a un 9,7% que considera probable hacerlo.
La encuesta también pone de manifiesto la fragilidad de la base electoral de Javier Milei, con solo un 22,1% de los consultados afirmando que lo votaría con seguridad. Un 9,8% aún tiene dudas, lo que sugiere una creciente inestabilidad en su núcleo duro de apoyo. A medida que se cruzan estos datos con el balotaje, la situación se torna cada vez más crítica, dejando entrever un panorama complicado para el futuro del oficialismo y su capacidad de sostener el poder en un contexto de creciente descontento.



