En un nuevo capítulo de la prolongada disputa territorial entre Venezuela y Guyana, el canciller venezolano, Yván Gil, arremetió contra el presidente guyanés, Irfaan Ali, quien expresó su descontento por un broche que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, utilizó en sus recientes visitas a Barbados y Granada. Este accesorio, que representa la región en controversia del Esequibo, ha desencadenado una serie de reacciones que ponen de manifiesto la complejidad y sensibilidad del conflicto entre ambas naciones, especialmente en un contexto geopolítico cada vez más tenso en la región del Caribe.
La controversia radica en que el Esequibo, una zona rica en recursos naturales que abarca aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados, es considerada por Venezuela como parte de su territorio, a pesar de que actualmente está bajo la administración de Guyana. Gil, en su respuesta publicada en la red social X, defendió el uso del broche como una manifestación de una "verdad histórica" que, según él, no puede ser ignorada. Por su parte, Ali formalizó su queja ante la Comunidad del Caribe (Caricom), instando a un respeto por la soberanía guyanesa y criticando la ostentación de símbolos que reafirman la reclamación venezolana.
El mandatario guyanés se dirigió al presidente de turno de Caricom, el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrence Drew, para expresar su preocupación por cómo los recientes encuentros bilaterales entre Venezuela y otros Estados miembros han sido acompañados por la exhibición de símbolos que, a su juicio, desafían la soberanía de Guyana. Ali subrayó que el uso del broche no es un simple gesto simbólico, sino una provocación calculada que reafirma una reclamación que su país ha rechazado de manera constante y legal.
En respuesta a estas afirmaciones, Gil acusó a Ali de intentar desviar la atención de los verdaderos problemas, argumentando que su queja sobre el símbolo es una "maniobra errática" que no modifica la realidad histórica ni territorial de Venezuela. El canciller se mostró escéptico ante la postura de Ali, cuestionando si también intentará prohibir mapas o libros de historia que no se ajusten a su narrativa. Estas declaraciones reflejan la profunda tensión que persiste entre ambos gobiernos y la falta de avances en la resolución del conflicto.
La disputa por el Esequibo se remonta a un laudo arbitral dado en 1899, que otorgó la soberanía de la región a la entonces Guyana Británica. Sin embargo, Venezuela ha descalificado este fallo desde 1962, al firmar el Acuerdo de Ginebra con el Reino Unido, que Caracas considera la única vía viable para alcanzar una solución mutuamente aceptable. Este acuerdo ha sido el fundamento de la postura venezolana en las negociaciones sobre la región, aunque las tensiones han continuado alimentándose a lo largo de los años.
En este contexto, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se prepara para iniciar audiencias orales el próximo 4 de mayo sobre la cuestión del Esequibo. Mientras que Guyana sostiene que el litigio judicial es el único camino legítimo para resolver la controversia, Venezuela ha cuestionado históricamente la autoridad del tribunal, lo que añade otra capa de complejidad a una disputa que parece lejana de resolverse. El caso fue presentado ante la CIJ por Guyana en 2018, buscando que se confirme la validez del laudo de 1899, lo que Caracas considera un intento de deslegitimar su posición en el conflicto territorial.



