El descontento en el sector docente se intensifica en aquellas provincias donde los gobernadores apoyan las políticas del gobierno de Javier Milei. Gremios de distintas regiones, desde Córdoba hasta Santa Cruz, han comenzado a rechazar las ofertas salariales, activando planes de lucha que marcan el inicio del ciclo lectivo con un panorama tenso.
En Córdoba, el gobernador Martín Llaryora, quien mantiene una relación cercana con la Casa Rosada, enfrenta una crisis con la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC). En una asamblea, los delegados desestimaron de forma contundente la segunda propuesta salarial del gobierno, que contemplaba un aumento del 5% y modificaciones en los códigos salariales. Como respuesta, el gremio, liderado por Roberto Cristalli, ha convocado a un paro de 48 horas, lo que podría complicar las negociaciones futuras, dado que se prevé que los docentes acumulen descuentos en sus salarios por los días no trabajados.
En Santa Fe, la situación también se agrava. Tras dos años de tensiones con el gobierno de Maximiliano Pullaro, aliado de Milei, los sindicatos han decidido reactivar la Carpa Blanca, un símbolo histórico de la protesta docente. Esta iniciativa, liderada por AMSAFE, comenzará el 20 de octubre y recorrerá toda la provincia, buscando visibilizar un conflicto que, según denuncian, ha sido ignorado por las autoridades. La acumulación de decisiones políticas adversas ha deteriorado tanto el poder adquisitivo como las condiciones laborales de los educadores, quienes se sienten cada vez más marginados en el debate sobre sus derechos.



