El Parlamento de Senegal ha aprobado recientemente una controvertida ley que agrava las sanciones para quienes mantengan relaciones homosexuales. Esta nueva normativa establece penas de prisión que van de cinco a diez años, además de multas significativas, para aquellos que sean condenados por lo que el gobierno considera "actos contra natura".

La decisión fue respaldada por 135 legisladores, con solo tres abstenciones, lo que permitirá modificar el Código Penal del país. De esta manera, se da cumplimiento a las solicitudes del Gobierno senegalés, que había insistido en la necesidad de implementar estas medidas más estrictas. Con este cambio, el máximo de prisión por relaciones homosexuales se incrementa, ya que anteriormente era de cinco años.

La ley también otorga al Gobierno la facultad de sancionar acciones que promuevan o fomenten relaciones entre personas del mismo sexo, lo que ha suscitado preocupaciones sobre posibles represalias hacia la opinión pública y la sociedad civil. Críticos advierten que estas disposiciones podrían afectar negativamente a programas de prevención del VIH dirigidos a poblaciones vulnerables. Este tema ha cobrado relevancia en el contexto de recientes detenciones de hombres, incluidos algunos de perfil público, acusados de relaciones homosexuales.

Senegal, con una población de aproximadamente 18 millones de habitantes, es considerado una de las democracias más estables de África. Sin embargo, se encuentra entre los 65 países que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, muchos de los cuales se encuentran en el continente africano.