El Senado de Estados Unidos, bajo control republicano, ha decidido este miércoles no aprobar una moción presentada por el Comité de Relaciones Exteriores que buscaba detener la reciente ofensiva militar contra Irán. Esta operación, conocida como la Operación Furia Épica, fue lanzada el pasado sábado por la administración de Donald Trump en colaboración con Israel. La votación concluyó con 53 senadores en contra de la propuesta, mientras que 47 se manifestaron a favor, incluidos todos los senadores demócratas y algunos independientes, con la notable excepción del republicano Rand Paul, quien ha criticado el despliegue de fuerzas estadounidenses en el extranjero.

La senadora Susan Collins destacó en su defensa que el Congreso tiene un rol crucial en cuestiones de conflictos bélicos y subrayó la necesidad de cooperación entre las ramas legislativa y ejecutiva durante operaciones militares prolongadas. Collins argumentó que la Casa Blanca cumplió con las normativas de la Ley de Poderes de Guerra al notificar al Congreso en las 48 horas posteriores al inicio de la operación y al proporcionar informes confidenciales sobre la situación. A pesar de sus cuestionamientos a acciones bélicas anteriores, la senadora, junto a su colega Lisa Murkowski, se alineó con el rechazo de la moción.

Las preocupaciones sobre la seguridad nacional han sido un tema recurrente entre los senadores que se opusieron a la iniciativa. Collins enfatizó que es imperativo que Estados Unidos evite que Irán desarrolle capacidades nucleares, un asunto que ya había sido objeto de negociaciones antes de la intervención militar. Además, advirtió que el avance en las capacidades misilísticas de Irán y su apoyo a grupos considerados terroristas representan riesgos directos para la seguridad de EE.UU. y de sus aliados en la región. La senadora consideró fundamental mantener una postura firme para no enviar señales de debilidad en la política exterior estadounidense respecto a Irán.