El Senado de la Nación realizó una sesión clave en la que se aprobaron los ascensos de las principales autoridades militares del país. Durante la jornada del jueves, los legisladores dieron su visto bueno a la promoción de Marcelo Dalle Nogare al rango de almirante, quien ocupa el cargo de Jefe del Estado Mayor Conjunto. Además, Oscar Zarich fue ascendido a teniente general como Jefe del Ejército, mientras que Gustavo Valverde, recientemente nombrado titular de la Fuerza Aérea, obtuvo el grado de brigadier general. Por último, Juan Carlos Romay fue promovido al grado de almirante, liderando la Armada Argentina.
La votación se llevó a cabo sin un debate sustancial y a mano alzada, lo que generó inquietudes entre algunos sectores políticos sobre la transparencia del proceso. Los ascensos no solo incluyeron a los altos mandos mencionados, sino también a un amplio grupo de oficiales superiores, abarcando desde generales hasta coroneles y tenientes coroneles, quienes forman parte de la estructura de liderazgo de las Fuerzas Armadas. Esta decisión del Senado marca un hito en la conducción militar del país, aunque también ha dejado al descubierto tensiones internas en la Fuerza Aérea.
Entre las controversias que rodean esta sesión se encuentra la clara exclusión del brigadier Marcelo Monetto, actual subjefe de la Fuerza Aérea, quien ha sido mencionado en una investigación por presunto incumplimiento de deberes. Este no es un hecho aislado, ya que Monetto ha estado en el centro de una tormenta mediática y política desde que su ascenso a brigadier mayor se encuentra en un limbo desde 2024, a causa de la falta de consenso necesario para su aprobación. La situación se complica, dado que su pliego ha sido objeto de impugnación, lo que deja su futuro en la institución en un estado de incertidumbre.
La impugnación fue presentada en marzo de 2025 por una ex cadete de la Escuela de Aviación Militar, quien había sufrido un grave incidente de agresión sexual en 2019. En su presentación, se mencionan conductas inapropiadas de Monetto durante su mandato como director de la escuela, lo que añade una capa de complejidad a su situación. Esta denuncia, que ya está archivada en la secretaría administrativa de la Comisión Unicameral de Acuerdos, destaca la necesidad de revisar los antecedentes de quienes ocupan posiciones de alto mando en las Fuerzas Armadas.
El brigadier general Gustavo Valverde, quien sí logró su ascenso, había expresado anteriormente su descontento con la falta de apoyo a sus decisiones en la selección de colaboradores. En un encuentro con Luciana Carrasco, quien en ese momento se desempeñaba como jefa de gabinete de asesores del Ministerio de Defensa, Valverde manifestó que si no se aprobaban sus elecciones, consideraría abandonar su puesto. Su defensa a Monetto, a quien había designado como su mano derecha, se ha vuelto un tema delicado en el contexto actual.
Este escenario no solo pone de relieve la dinámica interna de la Fuerza Aérea, sino que también plantea interrogantes sobre cómo se manejan las decisiones de ascensos y la influencia de factores externos en tales procesos. La situación de Monetto, junto con las acusaciones en su contra y la defensa de Valverde, evidencian una estructura militar que se enfrenta a desafíos tanto internos como externos, lo que podría tener repercusiones en su operatividad y en la confianza pública hacia las instituciones armadas del país.



