La llegada del Mundial 2026 ha traído consigo no solo una renovada ilusión para los argentinos, sino también la oportunidad de desviar la atención pública de la política interna hacia eventos internacionales. En este contexto, el gobierno nacional ha encontrado un respiro en el inicio del torneo, que se inauguró en el emblemático Estadio Azteca el pasado 11 de junio. Sin embargo, esta distracción no implica que los problemas políticos hayan desaparecido; por el contrario, ciertos temas críticos, como la reforma electoral, siguen siendo una prioridad a medida que se acerca el año electoral 2027.

La reforma electoral, que busca modificar el sistema vigente, enfrenta un camino complicado en el Congreso. A medida que se desarrollan los partidos de fútbol, los libertarios, liderados por Javier Milei, han manifestado su intención de implementar los cambios antes de los comicios del 2027, lo que exige una rápida aprobación legislativa. Si no logran el apoyo necesario del Congreso, el sistema electoral actual se mantendrá, lo que representa un retroceso para los cambios que desean implementar.

Diego Santilli ha asumido un papel protagónico en la búsqueda de consensos, llevando a cabo intensas negociaciones con gobernadores de distintas provincias. En los últimos días, Santilli se reunió con figuras como Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Rolando Figueroa (Neuquén) y Raúl Jalil (Catamarca), en un intento por asegurar el apoyo necesario para la reforma. Su enfoque ha sido establecer diálogos estratégicos, como el que mantuvo en Misiones con Carlos Rovira y el gobernador Hugo Passalacqua, donde buscó evitar tensiones que pudieran surgir entre los aliados.

Si bien Frigerio ha mostrado disposición para respaldar la reforma desde un principio, en su entorno advierten que será crucial afinar los detalles relacionados con la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Además, se han planteado una serie de demandas que van más allá de la reforma electoral, tales como la actualización de la deuda que la Nación mantiene con la caja de jubilaciones de Entre Ríos y la compensación por el excedente energético que produce la represa de Salto Grande. Estos temas han sido calificados por los involucrados como de “gestión dura”, reflejando las complejidades que enfrenta el diálogo entre el gobierno nacional y los líderes provinciales.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos de acercamiento, la situación en el Congreso pinta un panorama menos optimista. Fuentes cercanas a los legisladores han indicado que la reforma electoral podría permanecer estancada hasta agosto, en medio de un cúmulo de proyectos que han generado un cuello de botella legislativo. Esta paralización se debe, en parte, a la falta de consenso sobre varios de los temas tratados, así como a las tensiones internas que afectan a los diferentes bloques.

El escándalo conocido como el “pendrive gate”, que ha tenido a Manuel Adorni como uno de sus protagonistas, ha generado malestar entre los legisladores de La Libertad Avanza, complicando aún más la posibilidad de avanzar en la reforma. En este clima de incertidumbre, el oficialismo debe navegar entre la presión de los gobernadores y las resistencias que se presentan en el Senado, donde el apoyo a la reforma es esencial para su viabilidad. La capacidad de Santilli para construir puentes y generar acuerdos será fundamental en las próximas semanas, mientras el reloj avanza hacia un año electoral decisivo para el futuro de la política argentina.