La reciente sesión de control al Gobierno español en el Congreso de los Diputados se centró en la coherencia de la postura pacifista del Ejecutivo frente a las críticas de Ione Belarra, secretaria general de Podemos. Durante el debate, Belarra cuestionó al presidente Pedro Sánchez sobre las acciones concretas que respaldan el lema 'No a la guerra', pidiendo la ruptura de relaciones militares y económicas con aliados internacionales como prueba de credibilidad ante la ciudadanía. Este intercambio pone de manifiesto las divergencias en torno a la política exterior y la respuesta a crisis globales, en un contexto de creciente presión tanto de la oposición como de sectores internos del progresismo.

Sánchez, en su defensa, subrayó que el compromiso del Gobierno no es solo retórico. Aseguró que su enfoque pacifista se traduce en acciones concretas y se distancia de las propuestas más extremas de la oposición. Además, enfatizó que su Administración está trabajando para proteger a empresas, trabajadores y hogares españoles, especialmente ante los efectos económicos derivados de la crisis internacional, particularmente los conflictos en Oriente Medio. El presidente rechazó las acusaciones de falta de acción y reafirmó su apoyo a la paz y al respeto del derecho internacional.

En respuesta a las exigencias de Belarra, Sánchez anunció la inminente aprobación de un nuevo decreto en el próximo Consejo de Ministros, orientado a fortalecer la protección social y económica de la población afectada por la situación actual. Detalló que se están abordando dos líneas de trabajo: la implementación de soluciones inmediatas para mitigar el impacto socioeconómico de la crisis y el impulso de una política energética basada en fuentes renovables, destacando que actualmente el 60% de la electricidad proviene de estas energías. Por su parte, Belarra continuó su crítica, señalando a Estados Unidos e Israel como las principales amenazas para la humanidad, acusándolos de ser responsables de conflictos internacionales.