El Gobierno de Rusia ha decidido actualizar sus proyecciones económicas y ha reducido su estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2026 en 0,9 puntos porcentuales. De acuerdo con la nueva previsión, el crecimiento esperado se sitúa en un 0,4%, en contraste con el 1,3% que se había estimado anteriormente. Esta revisión fue comunicada por el viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, en declaraciones a la prensa, donde también destacó la importancia de mantener una tendencia positiva en la economía nacional.
Nóvak afirmó que, a pesar de la revisión a la baja, se mantiene la expectativa de que la economía rusa pueda sostener un crecimiento moderado. En sus declaraciones, subrayó que el objetivo es alcanzar un crecimiento del PIB de 0,4% para 2026, lo que, aunque es un número bajo, representa una continuidad en la tendencia de crecimiento que el país busca fomentar. Además, el funcionario mencionó que se proyecta una reducción de la inflación, que se espera que se sitúe en un 5,2% para finales de ese año, lo que podría contribuir a mejorar la estabilidad económica.
El viceprimer ministro también destacó que se anticipa un repunte en el crecimiento económico para los años siguientes, con un incremento proyectado del 1,4% en 2027 y del 2,4% en 2029. Esta tendencia sugiere que, aunque el presente es complicado, hay un horizonte de recuperación que podría ser beneficioso para la economía rusa en el futuro cercano. La meta de inflación del Gobierno, fijada en un objetivo del 4% para 2027, también refleja una estrategia para estabilizar la economía y fomentar el crecimiento sostenido.
Este ajuste en las proyecciones de crecimiento se produce en un contexto de incertidumbre económica, donde el Ministerio de Desarrollo Económico había publicado anteriormente estimaciones más optimistas en septiembre del año pasado. En ese entonces, se preveía un crecimiento del PIB del 1,3% para 2026, y del 2,8% para 2027, que ahora parecen demasiado ambiciosas a la luz de las condiciones actuales del mercado. La revisión de las proyecciones también resalta la volatilidad que enfrenta la economía rusa, afectada por diversos factores internos y externos.
El ministro de Desarrollo Económico, Maxim Reshétnikov, había indicado que se realizaría una nueva evaluación en abril, sin embargo, hasta la fecha no se han presentado nuevas previsiones oficiales. En este sentido, el viceprimer ministro comentó que se habían anticipado dificultades en el primer semestre de 2023, algo que se ha confirmado con los resultados actuales. La revisión de las proyecciones es un proceso complejo que requiere considerar todos los indicadores económicos y sociales que puedan afectar el desempeño futuro del país.
Además, el principal banco de Rusia, Sberbank, también ha ajustado a la baja su pronóstico de crecimiento para este año, ahora estimando un incremento del PIB entre 0,5% y 1%, en comparación con el 1% a 1,5% que se había previsto anteriormente. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha elevado su estimación de crecimiento para Rusia en 0,3 puntos, sitúandola en un 1,1%. Estos contrastes en las proyecciones reflejan la complejidad y los desafíos que enfrenta la economía rusa en el contexto internacional actual.



