La reciente propuesta de reforma electoral presentada por el presidente Javier Milei ha generado un clima de incertidumbre dentro de la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA). Este proyecto, que ahora se encuentra en manos del Senado, incluye la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), lo que representa una jugada clave para el oficialismo. La estrategia de Milei parece orientada a fragmentar a la oposición, aprovechando el contexto actual y buscando llegar a las elecciones de 2027 con un panorama político más favorable.

La eliminación de las PASO es vista como un punto crucial en la estrategia de Milei para consolidar su liderazgo. Con un sistema sin primarias, el presidente busca debilitar las posibilidades de coordinación entre sus adversarios, quienes podrían enfrentar dificultades para establecer un candidato único. De este modo, Milei se presenta como el indiscutido líder de su partido, La Libertad Avanza, mientras que la oposición se debate entre mantener o eliminar las primarias, una decisión que podría determinar su futuro electoral.

Por su parte, el PRO, liderado por Mauricio Macri, se encuentra en una encrucijada. A pesar de que todavía no ha emitido un pronunciamiento claro respecto a la reforma, existe una sensación de que las PASO son una herramienta necesaria para garantizar su presencia en el escenario político. Un referente del partido ha señalado que la existencia de las primarias permite al PRO mantenerse relevante y visible, facilitando su campaña y ampliando su exposición mediática a partir de abril del año electoral.

El dilema radica en que, al aceptar la eliminación de las primarias, el PRO podría verse obligado a someterse a los dictados de LLA, lo que implicaría una pérdida de autonomía en la elección de su candidato presidencial. Sin un proceso de primarias, el partido podría quedar a merced de las decisiones de los hermanos Milei, limitando sus oportunidades de competir en igualdad de condiciones. En este sentido, un retorno a la estrategia utilizada por Juntos por el Cambio en 2015, que incluyó primarias competitivas, podría ser una alternativa viable para el PRO.

El panorama se complica aún más al considerar que el partido de Cristina Kirchner, que fue pionero en la implementación de las PASO tras su derrota ante Francisco De Narváez, se aferra a esta herramienta como un medio para mantener el orden interno. A pesar de que históricamente las primarias no han sido utilizadas de manera efectiva, la necesidad de contar con un mecanismo que ordene el espacio es más evidente que nunca en tiempos de divisiones y rencillas internas.

La situación actual presenta una oportunidad para que el PRO negocie con los libertarios mientras se proyecta como una alternativa seria en el escenario electoral. La figura de Macri ha comenzado a resurgir como un líder capaz de revitalizar el partido, lo que le permitiría posicionarse en la conversación política de manera más estratégica. A medida que se aproxima el ciclo electoral, la tensión entre las distintas fuerzas políticas se intensifica, y el desenlace de esta reforma electoral podría ser determinante para el futuro del sistema político argentino.