El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba está experimentando una lenta pero progresiva recuperación después de haber sufrido un apagón total el pasado lunes. Este evento ha provocado que los microsistemas de la isla comiencen a restablecer el suministro eléctrico, priorizando especialmente aquellos servicios considerados esenciales para la población. La situación energética del país se complica aún más debido a la presión del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos, que ha generado un contexto de crisis en el sector.
Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas, comunicó a través de sus redes sociales que se han activado los protocolos necesarios para la restauración del SEN. En su mensaje, destacó que ya se están operando microsistemas en diferentes regiones de Cuba, asegurando la continuidad de servicios vitales a pesar de la adversidad. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) anunció que se está investigando la causa de la desconexión total del sistema, lo que refleja la fragilidad de la infraestructura eléctrica en la isla.
Según la última información proporcionada por la UNE, varias unidades de generación, como las de Energás Boca de Jaruco y Varadero, están operando de manera estable. Además, se ha comenzado el proceso de reinicio de las plantas Mariel 5 y Habana 2, lo que representa un paso crucial hacia la normalización del suministro. En este contexto, la hidroeléctrica Hanabanilla, ubicada en Villa Clara, también ha sido activada bajo estrictas regulaciones, lo que puede contribuir a mitigar la crisis.
El medio local 'Venceremos' reportó previamente que se están preparando medidas para la activación de microsistemas que permitirán abastecer de forma gradual los centros vitales en Guantánamo. Este es un esfuerzo significativo para garantizar que los servicios de salud, alimentación y otros elementos esenciales no se vean interrumpidos, lo que podría generar un descontento social aún mayor en un país ya golpeado por la crisis económica y energética.
Cuba ha enfrentado desafíos similares en el pasado, con apagones significativos que afectaron a toda la isla en marzo y septiembre, lo que ha llevado a un desgaste prolongado en la confianza pública hacia la capacidad del gobierno para manejar la situación energética. Las autoridades han señalado que el bloqueo energético de Estados Unidos ha intensificado estas dificultades, lo que se traduce en una falta de acceso a recursos vitales como el petróleo, crucial para la generación de electricidad.
El presidente Miguel Díaz-Canel ha manifestado su preocupación por la estrategia del gobierno estadounidense, que considera como un intento de provocar un estallido social en Cuba mediante la asfixia económica. En su defensa, ha elogiado el esfuerzo de los trabajadores del sector eléctrico, calificando su labor como heroica en medio de lo que él describe como un "bloqueo energético genocida". Este contexto de tensión internacional, sumado a la crisis interna, plantea interrogantes sobre el futuro del sistema energético cubano y las posibles repercusiones en la vida cotidiana de sus ciudadanos.



