A tan solo un día de la crucial sesión del Senado, donde se votará el proyecto de ley conocido como "inviolabilidad de la propiedad privada", un grupo de destacados referentes de la ciencia y la Iglesia manifestaron su oposición en un evento celebrado en la Comisión de Ciencia de la Cámara alta. Este proyecto, impulsado por el Gobierno, propone significativas modificaciones al régimen de expropiaciones, desalojos, así como a la gestión de terrenos afectados por incendios y la propiedad de las tierras en general.
Durante la actividad, Matías Oberlin, representante de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, realizó una contundente crítica a las intenciones del Gobierno, afirmando que está buscando convertir a Argentina en un "enclave colonial". Oberlin enfatizó que la iniciativa pretende derogar la legislación que establece que los bienes ubicados en zonas de seguridad deben pertenecer a ciudadanos argentinos, lo que podría resultar en la pérdida de información sobre la propiedad de la tierra y la nacionalidad de los capitales propietarios. Florencia Gómez, del Centro de Estudios para la Producción y el Aprovechamiento de la Tierra (CEPPAS), también se sumó a las declaraciones, subrayando que el actual marco legal permite identificar a los propietarios y resguardar el control del territorio nacional.
Martín Paleo, exjefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, expresó su preocupación por la aparente facilidad con la que los argentinos ceden soberanía, sugiriendo que la discusión debería centrarse en una ley que proteja los activos estratégicos del país. En un tono crítico, sugirió que esta legislación podría abrir la puerta a la explotación extranjera sin beneficios tangibles para la nación. Por su parte, el obispo de Chascomús, Juan Liebana, advirtió que la ley carece de una visión integral sobre el valor de la tierra, que trasciende su mera explotación como recurso. Liebana argumentó que el proyecto se ilusiona con atraer inversiones extranjeras que, en realidad, no contribuirían al desarrollo sostenible de Argentina, y que amenazan la soberanía sobre los recursos naturales y el derecho de las comunidades a decidir su propio destino.
El senador Wado de Pedro, organizador del encuentro, hizo hincapié en que la intención detrás de esta ley es el control sobre el territorio y sus riquezas, especialmente el agua, dado que Argentina posee una de las mayores reservas de agua dulce del mundo. De Pedro reafirmó el compromiso de defender la soberanía nacional y los recursos del país, resaltando la importancia de proteger el territorio ante intereses externos. Este tipo de legislación, según él, no solo afecta a la propiedad privada, sino que también impacta en la capacidad de los argentinos para gestionar sus propios recursos.
El evento, que se llevó a cabo en la Comisión de Ciencia del Senado, sirvió como plataforma para que los opositores al proyecto expresaran sus preocupaciones sobre las implicancias a largo plazo de este cambio legislativo. Los discursos reflejaron una clara defensa de la soberanía nacional y un llamado a la reflexión sobre el futuro del país en un contexto de creciente presión internacional sobre sus recursos naturales.
El proyecto de ley, que el Ejecutivo ha denominado "inviolabilidad de la propiedad privada", incluye entre sus reformas la creación de un Consejo Federal de Registros de la Propiedad Inmueble, destinado a administrar una Ventanilla Única Federal Inmobiliaria. Esta ventanilla permitirá a los ciudadanos abonar tasas y obtener informes, certificados y copias de los registros de propiedad de todo el país. Sin embargo, los críticos sostienen que, a pesar de estas medidas administrativas, el verdadero objetivo del proyecto es facilitar la concentración de la propiedad en manos extranjeras, poniendo en riesgo la soberanía y la independencia económica argentina.
A medida que se acerca la votación en el Senado, la controversia en torno a este proyecto se intensifica, evidenciando las divisiones existentes en la sociedad argentina sobre el manejo de los recursos naturales y la propiedad de la tierra. La discusión se presenta como un punto crítico en el camino hacia un futuro más sostenible y soberano, donde los intereses nacionales prevalezcan sobre las presiones externas.



