La reciente aprobación de la reforma laboral en el Senado y la Cámara de Diputados ha puesto en el centro de atención a los gobernadores peronistas que mantienen un diálogo constante con el gobierno nacional. Entre ellos, destaca Raúl Jalil, gobernador de Catamarca, quien ha optado por un perfil más reservado mientras se aleja del kirchnerismo más radical. A pesar de ello, sostiene una buena relación con la senadora Lucía Corpacci, aliada cercana a Cristina Kirchner.

Jalil defiende la minería como motor de empleo en la provincia, afirmando que "sin minería, perderíamos 7.000 puestos de trabajo". Este discurso lo repite con frecuencia, especialmente en el contexto de la reforma de la Ley de Glaciares, que facilitaría la actividad minera en zonas cercanas a los glaciares. No está solo en esta postura: otros gobernadores de provincias ricas en recursos como Jujuy, Mendoza, Salta y San Juan comparten su visión.

El vínculo entre Jalil y Corpacci, quien también preside el Partido Justicialista local, le permite al gobernador mantener la estabilidad dentro de su partido mientras navega la relación con el presidente Javier Milei. Este acercamiento se tradujo en beneficios para Catamarca, como el control de YMAD, una clave fuente de ingresos provincial. Además, Jalil ha respaldado el Presupuesto 2026 y otras iniciativas del gobierno nacional, mientras que su relación con Gustavo Saadi, intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, podría indicar una transición de poder en 2027, ya que Saadi se perfila como su posible sucesor tras la reciente modificación legislativa que limita las reelecciones indefinidas.