El director ejecutivo de Aldazabal y Cía, Rafael Zaffiro, sostiene que el programa económico del Gobierno argentino presenta fortalezas significativas en el escenario actual. Sin embargo, advierte que enfrenta un desafío crucial: la gestión de la política y la necesidad de mantener el respaldo popular. Según Zaffiro, aunque se cuente con indicadores económicos favorables, el verdadero éxito depende de la conexión entre el Gobierno y la ciudadanía. "Podés tener la mejor economía, pero si no contás con el apoyo de la gente, no vas a llegar a ningún lado", enfatiza el economista.
A medida que se aproxima un nuevo ciclo electoral, la discusión sobre la situación económica se intensifica entre los analistas y economistas. Para Zaffiro, el pilar del modelo económico radica en el orden fiscal. Destaca que el reordenamiento del gasto fue un paso fundamental en la implementación del programa, el cual comenzó con un ajuste significativo. Este proceso fue posible gracias a un plan que logró ser aceptado por la población, lo que permitió su ejecución. Sin embargo, Zaffiro señala que ahora es esencial demostrar que dicho programa se mantendrá consistente en el futuro, lo que requerirá un seguimiento y ajuste constante de las políticas.
El panorama político también presenta desafíos, como lo evidencian los recientes escándalos relacionados con el manejo de fondos no declarados. Zaffiro reflexiona sobre cómo estas situaciones impactan la percepción del mercado. Asegura que los inversores analizan con atención la solidez fiscal del programa, la acumulación de reservas y la capacidad del país para acceder al mercado de deuda a tasas competitivas. Sin embargo, enfatiza que el riesgo político se convierte en un factor determinante. "Cuando la gente empieza a sentir que hay desconfianza en la política, eso puede socavar cualquier avance económico que se haya logrado", advierte.
En este contexto, surge la pregunta sobre la importancia que las agencias de calificación crediticia, como Standard & Poor's, Fitch y Moody's, otorgan al riesgo político en sus evaluaciones. Zaffiro menciona que, aunque estas agencias consideran estos riesgos, las variables macroeconómicas son actualmente más influyentes. No obstante, esto podría cambiar en el futuro. Las calificadoras tienen en cuenta una amplia gama de factores, y los mercados reaccionan de manera notable a las fluctuaciones políticas. A menudo, el costo de los bonos se incrementa significativamente en períodos de inestabilidad o cercanía a elecciones.
Recientemente, el Gobierno argentino logró mejorar su calificación en dos de las tres principales agencias, lo que abre nuevas oportunidades para la inclusión de bonos en los portafolios de ciertos fondos de inversión. Zaffiro considera que esto puede facilitar el acceso a mercados internacionales, permitiendo que más inversores se interesen en la deuda argentina. Sin embargo, la mejora en la calificación de Moody's aún está pendiente, lo que podría influir en la percepción general del riesgo país y en la disposición de los inversores a participar en el mercado.
Con respecto a la decisión de salir al mercado internacional, Zaffiro es claro: el momento de hacerlo es ahora. Si bien reconoce que el año próximo podría traer mayores dificultades, enfatiza que las oportunidades actuales son valiosas. A pesar de los desafíos que enfrenta el Gobierno, el economista cree que hay espacio para aprovechar la ventana de oportunidad que se presenta en el ámbito financiero global. "No hay imposibles en el mundo", concluye, sugiriendo que, aunque se perciban obstáculos, la proactividad puede llevar a resultados positivos en el futuro cercano.
La situación económica y política de Argentina está en un punto crítico, y la capacidad del Gobierno para mantener el apoyo del pueblo y gestionar adecuadamente la política será fundamental para afrontar los retos venideros. La combinación de un enfoque fiscal sólido y la confianza de la ciudadanía se presentan como claves para garantizar el éxito del modelo económico en el largo plazo.



