La reciente partida de Taty Almeida a los 95 años ha dejado una profunda huella en el ámbito de los derechos humanos en Argentina. Su muerte ha conmovido a numerosos organismos y activistas que durante décadas han luchado por la memoria, la verdad y la justicia. Entre las voces que más resuenan en este momento de duelo se encuentra la de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, quien expresó su tristeza y su pesar por la pérdida de una compañera de lucha que fue emblemática en la defensa de los derechos humanos.
En una entrevista concedida a C5N, Carlotto compartió su dolor y la sorpresa que le causó la noticia del fallecimiento de Almeida. "Es un momento muy triste. Perder a una compañera siempre nos duele profundamente, es un afecto que llevamos con nosotros tras tantos años de lucha, dolor y sonrisas", afirmó Carlotto, destacando la energía y el compromiso que Almeida mostró a lo largo de su vida. La conexión entre ambas mujeres se forjó a través de su activismo y la búsqueda incansable de justicia por sus seres queridos desaparecidos.
Carlotto recordó momentos significativos compartidos con Almeida, destacando su carácter alegre y su sentido del humor. "A veces subíamos al escenario riendo, y el público no sabía por qué. Quiero recordarla de esa manera", remarcó con emoción. Esta anécdota ilustra cómo, a pesar del sufrimiento que ambas enfrentaron, también hubo espacio para la alegría y el compañerismo en su militancia. La figura de Almeida es recordada no solo por su lucha, sino también por su capacidad de encontrar luz incluso en los momentos más oscuros.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo expresó su desconcierto ante el estado de salud de Almeida, afirmando que no sabía que su amiga estaba internada. "Siempre la vi activa y generosa. Hemos compartido tantas actividades juntas, desde risas hasta lágrimas. Esta noticia inesperada me duele en el alma", confesó Carlotto, reflejando la tristeza que siente al ver cómo el tiempo ha ido debilitando a quienes fueron los pilares de la lucha por los derechos humanos en el país.
Almeida, junto a Carlotto, fue parte de una generación de mujeres valientes que enfrentaron el horror de la última dictadura militar. Carlotto admitió que la idea de despedir a su amiga resulta abrumadora. "Ya somos muy mayores, casi centenarias. Me estoy preparando para ir a despedirla, pero no puedo soportar la idea de no volver a verla", reveló, poniendo de manifiesto el dolor que siente al enfrentar la pérdida de quienes han sido sus compañeras en esta lucha.
Reflexionando sobre la vida y el legado de Almeida, Carlotto describió su personalidad como optimista y esperanzadora. "Ella nunca se ofendió con la vida, al contrario, siempre seguía luchando", enfatizó. Además, para consolarse, apeló a su fe, imaginando el reencuentro de Almeida con su hijo Alejandro, quien fue una de las víctimas de la represión. "Estoy segura de que ella estará con su hijo en un lugar mejor", expresó Carlotto, buscando consuelo en la idea de que la muerte no es el final.
El legado de Taty Almeida perdurará en la memoria colectiva de la sociedad argentina y en la lucha por los derechos humanos. Carlotto concluyó su homenaje diciendo que, aunque la tristeza por su ausencia es profunda, seguirán adelante con fuerza en nombre de su compañera. "La vamos a extrañar, pero continuaremos luchando en su memoria", reafirmó, dejando claro que el compromiso con la justicia y la búsqueda de verdad no cesará, aún en medio del dolor por la pérdida de quienes fueron faros de esperanza en la oscuridad de la historia argentina.



