En la reciente sesión del Pleno de investidura de Jorge Azcón, candidato del Partido Popular (PP) a la presidencia del Gobierno de Aragón, la portavoz del grupo parlamentario del PSOE en las Cortes de Aragón, Pilar Alegría, expresó su preocupación por el futuro de la comunidad. Alegría señaló que el acuerdo alcanzado entre el PP y Vox, que incluye un polémico principio de prioridad nacional, es un intento de crear una división entre los aragoneses, clasificándolos en "ciudadanos de primera y de segunda". Este enfoque, según ella, no solo es discriminatorio, sino que también resulta ilegal bajo los principios de igualdad que rigen la Constitución española.
Durante su intervención, Alegría argumentó que el nuevo Ejecutivo no se presenta como un modelo de estabilidad, sino más bien como un acuerdo de "supervivencia política" que podría tener repercusiones negativas para la autonomía. Afirmó que este pacto está destinado a satisfacer intereses partidarios en lugar de responder a las necesidades de los ciudadanos, lo que podría repercutir en la cohesión social y en la calidad de vida de los aragoneses. En este contexto, advirtió que el recorte de fondos destinados a organizaciones no gubernamentales que brindan asistencia a migrantes podría exacerbar la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran muchos de ellos.
La portavoz socialista criticó la visión del PP y Vox sobre la migración y la integración, afirmando que estos partidos "fabrican enemigos" para desviar la atención de su falta de soluciones efectivas. Alegría enfatizó que Aragón siempre ha sido una "tierra de acogida" y que los aragoneses comprenden el valor del trabajo y el esfuerzo para construir un futuro mejor. En este sentido, cuestionó la lógica detrás de la discriminación por nacionalidad y la falta de políticas inclusivas por parte del nuevo Gobierno.
El análisis de Alegría sobre el acuerdo de gobernabilidad también se centró en la Consejería de Desregulación, donde afirmó que la desregulación implica, en la práctica, un desmantelamiento de servicios públicos y recortes en áreas esenciales. El PSOE, según su declaración, se opondrá firmemente a estas medidas desde el inicio de la legislatura, posicionándose como un contrapeso ante lo que considera un retroceso en derechos y en el bienestar de los ciudadanos aragoneses.
Además, Alegría criticó el uso de un discurso que fomenta la división y la desconfianza entre los ciudadanos, sugiriendo que el objetivo del nuevo Gobierno es mantener el poder a través del caos y la polarización. En su opinión, Azcón ha optado por un camino que lo aleja de la autonomía y la independencia que debería caracterizar a un presidente regional, dejando que las direcciones nacionales de PP y Vox dicten su agenda.
En su segunda intervención, Alegría reflexionó sobre el contexto político más amplio, mencionando que la coalición entre PSOE y Sumar en el Gobierno español se debe a la negativa de Alberto Núñez Feijóo a asumir la presidencia. Reconoció que aunque los aragoneses han decidido enviar al PSOE a la oposición, esto no exime al nuevo Gobierno de su responsabilidad de gobernar con moderación y centrismo. La líder socialista concluyó su discurso cuestionando la estabilidad de la nueva legislatura, insinuando que podría no durar los cuatro años completos debido a las tensiones inherentes a la coalición entre PP y Vox.



