El Gobierno argentino ha anunciado oficialmente la implementación de un bono extraordinario de $70.000 destinado a jubilados y pensionados que perciben haberes mínimos. Esta decisión fue formalizada a través del decreto 292/2026, el cual fue publicado en el Boletín Oficial y comenzará a ser efectivo en el mes de mayo. Este refuerzo económico busca mitigar el impacto de la inflación en los sectores más vulnerables de la población, especialmente en aquellos que dependen de ingresos fijos.

El bono se suma a la actualización mensual que reciben los jubilados, la cual está vinculada a la variación de la inflación. En esta ocasión, el incremento será del 3,4%, según las cifras más recientes proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Con esta modificación, la jubilación mínima ascenderá a $393.174,10, alcanzando un total de $463.174,10 al sumarle el bono extraordinario. Este aumento se inscribe en un contexto donde los precios continúan en alza, afectando el poder adquisitivo de los jubilados y pensionados.

El alcance de esta medida es amplio, ya que incluye a todos aquellos titulares de prestaciones contributivas que son administradas por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). Esto comprende beneficios otorgados bajo la Ley 24.241, así como regímenes anteriores y sistemas especiales que han sido derogados. También se verán beneficiados los receptores de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y aquellos que perciben pensiones no contributivas por invalidez, vejez o madres de siete hijos o más, siempre que estas prestaciones estén bajo la órbita de la ANSES.

Es importante destacar que el bono se entregará en su totalidad a quienes cobren la jubilación mínima, mientras que aquellos cuyos ingresos superen este umbral recibirán un monto proporcional hasta alcanzar el límite de $70.000. Además, el pago se aplicará exclusivamente a los beneficios vigentes en el mes de liquidación, lo que implica una planificación cuidadosa para quienes dependen de estos ingresos. La normativa aclara que este refuerzo será considerado no remunerativo, lo que significa que no estará sujeto a descuentos ni se computará para otros conceptos relacionados con la jubilación.

El ajuste también impactará otros programas de la ANSES. Por ejemplo, la PUAM se incrementará a $314.539,28, y con el bono, alcanzará un total de $384.539,28. Asimismo, las pensiones no contributivas contarán con un haber base de $275.221,87, que con el refuerzo ascenderá a $345.221,87. Estos aumentos son parte de un esfuerzo por mantener el poder adquisitivo de los beneficiarios frente a la creciente inflación.

Por otro lado, la Asignación Universal por Hijo (AUH) también verá un ajuste, que la llevará a $141.285,31, mientras que el monto destinado a hijos con discapacidad alcanzará los $460.044,10. Este esquema de movilidad, que se aplica de manera automática, tiene como objetivo proteger y sostener el poder adquisitivo de los ingresos previsionales, un aspecto crucial en tiempos de crisis económica. La medida refleja la intención del Gobierno de priorizar a los sectores más afectados por la inflación, aunque aún queda por ver cómo afectará a largo plazo la sostenibilidad de estos programas en un contexto económico incierto.