La economista Marina Dal Poggetto realizó una proyección optimista sobre la inflación para el mes de abril, sugiriendo que el índice podría situarse "más cerca del 2% que del 3%". Esta afirmación llega en un momento en que el índice de precios al consumidor (IPC) publicado por el INDEC reveló un aumento del 3,4% en marzo, acumulando un incremento del 32,6% en el último año. La perspectiva de Dal Poggetto podría ofrecer un alivio temporal para el Gobierno, que enfrenta crecientes desafíos económicos en medio de un contexto inflacionario persistente.

Para sustentar su pronóstico, Dal Poggetto destacó diversos factores que podrían contribuir a la desaceleración del índice inflacionario en abril. En sus declaraciones, subrayó que "el dato de abril viene con una carga menor de arrastre y una estabilidad más marcada en alimentos". Esto sugiere que, a pesar de los desafíos económicos que enfrenta el país, hay señales de que la situación podría estabilizarse en el corto plazo, lo que podría resultar en una disminución de la presión inflacionaria. Sin embargo, la economista también advirtió que esta disminución temporal no garantiza una desinflación sostenida a largo plazo, especialmente si no se abordan problemas estructurales en la economía.

En una entrevista con Radio Splendid AM990, Dal Poggetto analizó cómo la caída en las ventas podría servir como un freno natural a los aumentos de precios. Sin embargo, también planteó interrogantes sobre el límite de tolerancia social ante la falta de reactivación económica. Este punto es crucial, ya que el consumo deprimido actúa como un factor clave que influye tanto en la actividad económica como en las políticas de ingresos del país. La falta de dinamismo en el consumo podría ser un indicativo de una economía que requiere de medidas más efectivas para estimular la actividad productiva y mejorar la calidad de vida de la población.

Referente al enfoque monetario del Gobierno, la economista no dudó en criticar la estrategia de utilizar el dólar como ancla de precios. "La inflación baja pero el costo de vida en dólares sube", afirmó, poniendo de relieve los problemas de competitividad que enfrentan varios sectores productivos como resultado del atraso cambiario acumulado. Este escenario plantea un dilema para las autoridades, que deben encontrar un equilibrio entre controlar la inflación y asegurar la competitividad de la economía.

Dal Poggetto también expuso los riesgos asociados con el programa económico actual, enfatizando que el éxito de la gestión dependerá de la capacidad del Gobierno para manejar la transición hacia un régimen de mayor libertad sin provocar un nuevo aumento en los precios regulados. Este equilibrio es considerado extremadamente delicado, especialmente con la inminencia de ajustes en tarifas y servicios públicos que se anticipan en los próximos meses. La forma en que se aborden estos ajustes será crucial para determinar el rumbo de la economía en el corto y mediano plazo.

Finalmente, la economista concluyó que, aunque el pronóstico para abril es alentador, la sostenibilidad del plan económico requiere implementar "reformas de fondo que otorguen certidumbre sobre el repago de la deuda y el crecimiento genuino". Este planteamiento deja abierta una interrogante fundamental sobre el futuro del programa económico: si la desinflación observada es producto de fundamentos sólidos o si se trata de variables temporales que podrían revertirse. En un panorama económico incierto, la capacidad de las autoridades para responder a estos desafíos será clave para la estabilidad futura del país.