La organización no gubernamental Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) ha manifestado su postura respecto al reciente proyecto del Parlamento venezolano que propone aumentar el número de magistrados en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de 20 a 32. Según Provea, lo que realmente necesita el sistema judicial es la independencia de los jueces en lugar de un mero incremento en la cantidad de magistrados. Esta afirmación fue respaldada por Marino Alvarado, coordinador de Exigibilidad Legal de la ONG, quien enfatizó que los actuales jueces deben actuar con autonomía para garantizar la justicia, un mensaje que resonó en un video difundido por la organización en la plataforma X.
El pasado martes, el Parlamento aprobó en primera discusión la reforma que busca modificar el número de magistrados en el TSJ. Esta propuesta, que aún debe pasar por una segunda votación para convertirse en ley, ha sido objeto de controversia en medio de una creciente preocupación por la falta de independencia judicial en el país. Provea argumenta que el verdadero desafío radica en asegurar que los jueces sean seleccionados a través de un sistema de concurso, lo que sería una garantía de estabilidad judicial y el primer paso hacia la independencia en el ámbito judicial.
La organización también subrayó que cualquier reforma al TSJ debe estar alineada con la Constitución y no depender de decisiones arbitrarias. Este enfoque es crucial para restablecer la confianza en un sistema judicial que, según muchos analistas, ha estado marcado por la politización y la falta de transparencia. Provea sostiene que la independencia judicial es fundamental para el desarrollo de un estado de derecho sólido y para la protección de los derechos humanos en Venezuela.
Durante la misma sesión en la que se discutió la reforma de ley, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, expresó que la propuesta surge de un "interés profundo" por transformar el sistema de justicia en el país. Rodríguez detalló que se busca reformar el artículo 8 para que cada una de las cinco salas del TSJ -incluyendo la Sala Político Administrativa y la Constitucional- cuenten con un mayor número de magistrados. Esta modificación, según las autoridades, pretende mejorar la eficiencia y la calidad de las decisiones judiciales.
Sin embargo, esta reforma llega en un contexto donde el Parlamento también avanza en la selección de nuevos magistrados para cubrir vacantes generadas por renuncias y jubilaciones. La necesidad de nuevos jueces plantea interrogantes sobre el proceso de selección y sobre si se priorizará la meritocracia o las lealtades políticas. La falta de claridad en este aspecto podría perpetuar las mismas deficiencias que se intentan corregir con la reforma.
El pasado mes de abril, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, inauguró una comisión destinada a llevar a cabo la Gran Consulta sobre la Reforma de la Justicia Penal. Este esfuerzo busca abordar los problemas persistentes que afectan al sistema judicial, como el retardo procesal y la corrupción. La creación de esta comisión indica un reconocimiento oficial de las fallas en el sistema, pero también plantea interrogantes sobre la voluntad del gobierno para implementar cambios significativos que realmente fortalezcan la independencia judicial y protejan los derechos de los ciudadanos.
En conclusión, mientras que la propuesta de aumentar el número de magistrados puede parecer un paso hacia la mejora del sistema judicial, las organizaciones como Provea advierten que la clave está en la independencia y la transparencia del proceso judicial. La lucha por una justicia efectiva y autónoma en Venezuela continúa siendo un tema central en la agenda política y social, y será crucial observar cómo evoluciona esta situación en el futuro cercano.



