Cristian Girard, economista y actual director de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA), se ha convertido en una voz destacada en el análisis de la situación económica del distrito más poblado de Argentina. Con una trayectoria que incluye su papel como titular de la Comisión Nacional de Valores durante la gestión de Axel Kicillof como ministro de Economía, Girard es un referente en el círculo de confianza del gobernador. En una reciente entrevista, expone sin rodeos la gravedad de la crisis que afecta a la provincia, acusando a la administración nacional de utilizar el hambre como un ajuste macroeconómico.
El diagnóstico que presenta Girard es desalentador. Comienza afirmando que "la situación es crítica en distintos niveles", y apoya sus palabras con cifras alarmantes. En la industria textil, por ejemplo, el 66% de las máquinas están inactivas, mientras que en el sector industrial en general, la cifra alcanza el 50%. Estas estadísticas no solo reflejan la disminución de la actividad productiva, sino que también marcan el inicio de una cadena de deterioro social que afecta directamente a la población. Girard destaca que este proceso de desindustrialización acelerada provoca la pérdida de empleos formales, lo que a su vez obliga a muchos a recurrir a trabajos informales para subsistir, como manejar un Uber o realizar entregas en moto.
La precariedad laboral se ha convertido en un fenómeno extendido, y no solo afecta a quienes han perdido su empleo. Girard señala que aquellos que mantienen sus puestos de trabajo también enfrentan dificultades económicas, viéndose obligados a buscar ingresos adicionales. Esta realidad ha dado lugar a lo que él considera un "sistema de sobreexplotación", donde la crisis productiva va acompañada de una creciente precarización del trabajo. En este contexto, los trabajadores se encuentran atrapados en un ciclo de inestabilidad que dificulta aún más su capacidad para hacer frente a sus responsabilidades financieras diarias.
Un aspecto que preocupa profundamente a Girard es la forma en que el descontento social se manifiesta a nivel político. En su opinión, los problemas económicos se viven de manera individual, lo que provoca que cada persona se sienta aislada en su situación. "Estoy trabajando, no me alcanza la guita, tengo deudas", describe, resaltando la incapacidad de los individuos para conectarse entre sí y luchar colectivamente por soluciones. Esta fragmentación, según él, beneficia a las políticas de ajuste implementadas por el gobierno, facilitando la agenda de Javier Milei.
El impacto de la crisis económica también se refleja en las finanzas provinciales. Con los recursos de la provincia dependiendo en gran medida de los impuestos sobre Ingresos Brutos y Sellos, que a su vez dependen del consumo y la actividad económica, la caída en estos indicadores ha generado un efecto devastador. Girard establece una inquietante comparación al señalar que la situación actual es comparable a los niveles de actividad de la pandemia, pero sin la presencia del virus. Esta analogía subraya la gravedad de la crisis que enfrenta la provincia, que se encuentra en un estado de emergencia económica constante.
En resumen, Cristian Girard pinta un panorama sombrío de la economía de la provincia de Buenos Aires. Su análisis sugiere que la crisis no solo es económica, sino que también tiene profundas repercusiones sociales y políticas. La falta de empleo formal y la precarización laboral, junto con la incapacidad de la población para unirse frente a estas adversidades, plantean serios desafíos para el futuro. La situación actual, marcada por un ajuste que utiliza el hambre como herramienta, exige una respuesta urgente y coordinada para evitar que el deterioro continúe profundizándose.



