Jerusalén, 28 de marzo - Este sábado, cerca de mil personas se unieron en una serie de manifestaciones en distintas localidades de Israel, incluyendo Tel Aviv y Haifa, en repudio a lo que consideran una "guerra eterna". Las protestas, que se llevaron a cabo en más de 30 ciudades, fueron violentamente dispersadas por la Policía israelí, generando una creciente preocupación entre los organizadores sobre la represión de la disidencia.

La ONG israelí Standing Together denunció que tanto la Policía como grupos de activistas de derecha recibieron instrucciones específicas para llevar a cabo arrestos y silenciar a los manifestantes. “El gobierno teme que este movimiento de protesta se expanda, y por eso actúa con tanta violencia. No nos rendiremos. Las manifestaciones en contra de la guerra y del gobierno seguirán creciendo”, afirmaron desde la organización.

Las manifestaciones comenzaron a las 19:00 hora local (16:00 GMT), bajo el lema 'Por todas nuestras vidas'. Activistas, muchos de ellos exdiputados, se unieron a organizaciones pacifistas y de derechos humanos como Peace Now y Women Wage Peace para alzar sus voces. En Tel Aviv, la Plaza Habima se convirtió en el punto focal de estas protestas, donde cientos de asistentes mostraron fotos de niños que han muerto en ataques en Irán, Líbano y Cisjordania, una representación gráfica del impacto de la guerra en la población civil.

Los enfrentamientos entre manifestantes y la Policía fueron intensos. Imágenes y vídeos compartidos por Standing Together documentaron varios arrestos violentos. Según reportes de medios locales, al menos ocho personas fueron detenidas, aunque la Policía no ha corroborado oficialmente esta cifra. Esta represión ha generado un clima de tensión y miedo entre quienes se atreven a expresar su disidencia.

En otras ciudades como Jerusalén y Haifa, las protestas también fueron reprimidas. En la Plaza París de la capital se congregaron unas treinta personas, mientras que en el centro comercial Horev de Haifa, al menos un manifestante fue arrestado por la fuerza. En esta ciudad, marcada por los recientes conflictos, se alzó una pancarta con la frase: "Netanyahu es un peligro para Israel", reflejando el descontento con el actual gobierno.

Estas manifestaciones, aunque aún en una etapa inicial y relativamente pequeñas, ocurren en un contexto delicado, justo un mes después de que Israel lanzara ataques aéreos en Irán, lo que ha resultado en la pérdida de más de mil vidas en ambos países, incluyendo un número significativo de niños. La situación se complica aún más con la constante amenaza de ataques desde Líbano, donde grupos como Hizbulá mantienen tensiones con el gobierno israelí. La creciente violencia y la represión de las protestas sugieren que la disidencia en Israel podría enfrentar un futuro incierto y peligroso.