La Paz, 17 de mayo (Redacción Medios Digitales) - Este domingo, una movilización de seguidores del expresidente Evo Morales, quien ocupó el cargo entre 2006 y 2019, llegó a las cercanías de La Paz tras seis días de caminata. Esta marcha tiene como objetivo unirse a las protestas que están en curso desde hace 12 días, donde diversos sectores de la población exigen la renuncia del actual presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. La movilización, denominada 'Marcha por la Vida para salvar Bolivia', ha reunido a grupos campesinos, indígenas y obreros que se oponen a las políticas económicas propuestas por la administración de Paz.

La marcha, que partió de la localidad de Caracollo, ubicada a 188 kilómetros al sur de La Paz, recorrió aproximadamente 40 kilómetros este domingo, avanzando desde Calamarca hasta El Alto. Desde allí, los manifestantes tienen previsto dirigirse hacia la plaza Murillo, el corazón político de Bolivia, donde se encuentran los órganos Ejecutivo y Legislativo, que actualmente están resguardados por fuerzas de seguridad. Juan Yupari, un dirigente sindical, declaró a medios locales que la intención es llegar a la plaza para unirse a la demanda de renuncia del presidente, al que calificó de “incapaz” y “fascista”.

Los manifestantes buscan unirse a la Federación de Campesinos de La Paz 'Túpac Katari', la Central Obrera Boliviana (COB) y otras organizaciones que están llevando a cabo bloqueos de caminos y protestas desde la semana pasada. La estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que, hasta el momento, se registran 22 puntos de bloqueo en el país, la mayoría de ellos concentrados en La Paz, lo que ha dificultado el suministro de alimentos, combustibles y medicamentos a la población.

Ante esta situación, el sábado, las Fuerzas Armadas y la Policía llevaron a cabo operaciones conjuntas para intentar desbloquear las rutas que conectan La Paz con El Alto y otras regiones del país. En este contexto, se habilitó un 'corredor humanitario' para permitir el paso de camiones con combustible y oxígeno medicinal, así como vehículos particulares que habían quedado varados en las carreteras. Sin embargo, tras estas acciones, el gobierno decidió replegar a las fuerzas de seguridad para evitar confrontaciones con los manifestantes.

Para intentar calmar las tensiones, el Ejecutivo de Paz convocó a un diálogo este domingo con representantes de los campesinos, de la organización de mujeres 'Bartolina Sisa' y líderes de juntas vecinales de El Alto. Sin embargo, la reunión, que comenzó alrededor de las 10:00 hora local (14:00 GMT), se llevó a cabo sin la participación de la principal organización campesina, lo que refleja la división en las negociaciones. José Luis Lupo, ministro de la Presidencia, hizo hincapié en que los diálogos previos han mostrado resultados positivos y que la violencia solo genera más conflictos.

El gobierno ha logrado acuerdos con otros sectores, como mineros cooperativistas y maestros urbanos, quienes levantaron sus medidas de presión tras estas negociaciones. Sin embargo, Javier Alejo, líder de la Federación de Campesinos 'Túpac Katari', declaró que su sector se mantiene firme en su lucha y acusó al gobierno de mantener negociaciones con diferentes organizaciones sin incluir a los campesinos en un proceso que considera vital para su reivindicación. En este clima de descontento, la situación política en Bolivia se presenta cada vez más tensa, con una creciente polarización entre el Gobierno y los sectores que apoyan al exmandatario Morales, lo que podría derivar en un conflicto social de mayores dimensiones si no se encuentra una solución pacífica y satisfactoria para todas las partes involucradas.