El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú ha dado luz verde al escrutinio oficial de la primera vuelta electoral, poniendo fin a más de un mes de incertidumbre tras la jornada de votación. La institución confirmó que las candidaturas de la conservadora Keiko Fujimori y el nacionalista Roberto Sánchez competirán en la segunda vuelta, programada para el 7 de junio. Este desenlace marca un momento crucial en la política peruana, donde las tensiones y las expectativas han ido en aumento.

De acuerdo con el reporte final de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Keiko Fujimori lideró las preferencias con un 17.18% de los votos válidos, lo que se traduce en aproximadamente 2.87 millones de sufragios. En segundo lugar, Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, atrajo a 2.01 millones de ciudadanos, alcanzando un 12.03% del total. Este resultado ha sellado su ingreso a la contienda decisiva, evidenciando la fragmentación del electorado peruano y la necesidad de alianzas para asegurar un triunfo en la segunda vuelta.

La formalización de los resultados se concretó tras la firma de los delegados de ambos partidos, quienes validaron los números procesados al 100% desde el viernes anterior. Dado que ningún candidato obtuvo más de la mitad de los votos válidos, el presidente del JNE, Roberto Burneo, anunció que solo las fórmulas con las dos mayorías relativas avanzan hacia la competencia final por la presidencia, lo que intensificará la polarización política en un país que ha estado marcado por la inestabilidad en los últimos años.

La oficialización de Fujimori y Sánchez como los contendientes del balotaje abre una nueva fase de intensas disputas políticas y sociales, a medida que se acercan las elecciones de junio. En este contexto, el exmandatario Pedro Pablo Kuczynski ha expresado que Fujimori “podría ganar esta vez”, en un proceso que prevé un riguroso control tanto de la observación internacional como del escrutinio ciudadano, lo que podría influir en el desenlace electoral.

Las decisiones que se tomen en este balotaje definirán el rumbo político del país para el periodo 2026-2031. Las autoridades electorales han enfatizado la transparencia y legalidad del proceso, lo que es crucial para recuperar la confianza de la ciudadanía en un contexto donde la desconfianza ha sido una constante. Los sectores fiscalizadores están listos para garantizar que el proceso refleje la voluntad popular, lo que es esencial para la legitimidad de los resultados.

El enfoque ahora se centra en los candidatos. Keiko Fujimori, quien se presenta por cuarta vez en un balotaje presidencial, busca redimirse tras sus intentos fallidos en el pasado. A sus 50 años, ha tenido una carrera política marcada por su papel como primera dama y su experiencia en el Congreso. En esta ocasión, su campaña se centrará en combatir la delincuencia y promover la estabilidad económica, temáticas que resuenan en un electorado preocupado por la seguridad y el bienestar social.

Por su parte, Roberto Sánchez ha logrado avanzar a la segunda vuelta gracias a su fuerte apoyo en las regiones andinas y amazónicas. Con una trayectoria como ministro de Comercio Exterior durante la presidencia de Pedro Castillo, ha construido su plataforma en torno a promesas de aumento salarial para los docentes y la renegociación de contratos estatales vinculados a la explotación de recursos naturales. Su enfoque hacia el desarrollo regional y la inclusión social podría ser decisivo para captar votos en un país donde las desigualdades son marcadas.