La ciudad de Pekín ha decidido intensificar el control sobre los drones, introduciendo una normativa que prohíbe su venta, transporte y entrada a la capital china, a partir del 1 de mayo. Esta medida se suma a otras restricciones ya vigentes en una metrópoli donde los límites a la circulación de estos dispositivos aéreos no tripulados han sido significativos en los últimos años. Las nuevas regulaciones, que fueron aprobadas recientemente por las autoridades locales, buscan reforzar la seguridad en una urbe donde la vigilancia y el control son prioritarios.

El nuevo reglamento, que establece un marco más estricto para las aeronaves no tripuladas, prohíbe no solo la venta y el alquiler de drones, sino también la distribución de sus componentes esenciales, tanto a individuos como a empresas dentro de Pekín. Esto implica que no se podrá transportar drones hacia la ciudad a través de diversos medios, incluyendo ferrocarril, aviación civil y transporte terrestre. La única excepción a esta regla será para aquellos drones que ya estén debidamente registrados, lo que limita aún más el acceso a estos dispositivos.

Una de las medidas más significativas de la normativa es la restricción en la creación de nuevos espacios de almacenamiento para drones en la ciudad. Los lugares existentes deberán cumplir con normativas de seguridad estrictas y someterse a evaluaciones por parte de las autoridades. Además, se ha establecido un límite en la cantidad de drones que una persona puede almacenar en su residencia, permitiendo solo hasta tres dispositivos completos. Si se supera este número o se almacenan más de diez componentes esenciales, el lugar será considerado un almacén y estará sujeto a un escrutinio más riguroso por parte de las autoridades.

La empresa DJI, líder en la fabricación de drones, ha notificado a sus usuarios en Pekín que deben realizar cualquier compra antes del 30 de abril, ya que después de esa fecha no podrán adquirir nuevos dispositivos en la ciudad. Este aviso ha generado inquietud entre los aficionados a los drones, quienes se ven limitados por las nuevas restricciones y se preguntan sobre el futuro de sus actividades recreativas y profesionales. La medida ha sido interpretada como un intento de controlar los vuelos ilegales, aunque también ha suscitado críticas entre los usuarios.

Las autoridades de Pekín han argumentado que el objetivo de esta regulación es garantizar la seguridad en la capital, aunque se han previsto excepciones para actividades específicas como la investigación, la educación, la agricultura y las operaciones de emergencia. Sin embargo, la ambigüedad en la aplicación de estas excepciones podría generar confusión y dificultades para quienes desean operar drones en esos contextos.

Desde agosto de 2025, Pekín ya había sido declarado un espacio aéreo controlado para drones, lo que significa que cualquier vuelo requería la aprobación de las autoridades competentes. A lo largo de los años, la capital ha implementado vetos temporales durante eventos políticamente sensibles, como las reuniones anuales del Legislativo, lo que ha complicado aún más la situación para los entusiastas de los drones en la región. La comunidad de usuarios ha expresado su descontento en redes sociales, donde algunos han señalado que estas restricciones son una respuesta a la creciente cantidad de vuelos ilegales, mientras que otros lamentan la pérdida de oportunidades para disfrutar de esta tecnología.