El presidente de Paraguay, Santiago Peña, ha oficializado recientemente el acuerdo SOFA, que regula la presencia temporal de personal militar y civil de Estados Unidos en el país. Desde el oficialismo, se destaca que esta medida es una “obligación estratégica” que busca fortalecer la lucha contra el crimen organizado y otras amenazas de carácter transnacional.
Este tratado, que fue suscrito en diciembre en Washington por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, recibió la aprobación del Congreso con un total de 53 votos a favor, 8 en contra y 4 abstenciones. El diputado Juan Manuel Añazco, del Partido Colorado, defendió el acuerdo, asegurando que no implica la creación de bases militares ni la cesión de territorio a Estados Unidos. En su opinión, el SOFA establece cláusulas claras para la colaboración en entrenamientos, asistencia técnica y ejercicios conjuntos, permitiendo así la entrada temporal de personal militar y material estadounidense.
Entre las disposiciones del acuerdo, se otorgan privilegios y exenciones a los miembros del Departamento de Defensa y de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, similares a los que gozan los diplomáticos. Esto incluye el derecho a ingresar y permanecer en Paraguay con documentos estadounidenses, portar armas, usar uniformes y estar exentos de impuestos locales. Además, se les permitirá introducir tecnología sin someterse a inspecciones rigurosas y operar sus propios sistemas de telecomunicaciones sin costo por el uso del espectro radioeléctrico. Un aspecto central del acuerdo es que cualquier delito cometido por personal estadounidense en Paraguay será juzgado en su país de origen.
El gobierno de Estados Unidos ha calificado el SOFA como un “acuerdo histórico” y un modelo de referencia en cooperación militar. A su vez, el canciller paraguayo ha subrayado que el objetivo principal es el fortalecimiento en la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo. Expertos en seguridad han señalado que este pacto refleja un inédito acercamiento bilateral, motivado por el crecimiento de amenazas externas y la actividad de organizaciones criminales transnacionales en la región. En este contexto, el acuerdo SOFA se presenta como una respuesta a las necesidades estratégicas de Paraguay en la lucha contra el narcotráfico y otras formas de delitos organizados.
Asimismo, el tratado permite el libre desplazamiento de aeronaves, buques y vehículos del Departamento de Defensa estadounidense en el territorio paraguayo para fines de ejercicios militares, entrenamiento y asistencia humanitaria, aunque no autoriza la instalación de bases permanentes ni la cesión de recursos físicos del país. La aprobación del SOFA se enmarca en un clima de cooperación creciente entre Paraguay y Estados Unidos en el ámbito de la defensa y la seguridad.



