El conflicto entre Pakistán y Afganistán ha escalado de manera alarmante, luego de que Islamabad anunciara una "guerra abierta" contra su vecino. Las fuerzas paquistaníes llevaron a cabo ataques aéreos sobre Kabul y otras áreas afganas, resultando en la muerte de al menos 133 talibanes, según el ministro de Defensa, Jawaya Asif. Este anunció se produce en un contexto de enfrentamientos en la frontera, donde el Ministerio de Defensa afgano reportó la pérdida de 55 soldados paquistaníes y la captura de varios puestos estratégicos por las fuerzas afganas en una contraofensiva que duró cuatro horas.

Los ataques se concentraron en provincias como Paktika, Paktia, Khost y Nangarhar, y dejaron un saldo de ocho soldados afganos muertos y trece civiles heridos, incluidos niños y mujeres, tras un bombardeo en un campo de refugiados. A pesar de las afirmaciones de Pakistán sobre la efectividad de sus operaciones, el gobierno afgano desmintió las bajas reportadas, señalando que no hubo heridos en los ataques aéreos.

La tensión entre ambas naciones no es nueva, pero se ha intensificado tras la percepción de que el gobierno talibán se alinea cada vez más con India, un hecho que Asif no dudó en mencionar. Además, recordó que Pakistán ha sido históricamente un refugio para millones de afganos, pero advirtió que su paciencia se ha agotado, justificando así los recientes bombardeos como una respuesta necesaria ante lo que consideró agresiones desde el territorio afgano.