La Haya, 1 de julio (Redacción Medios Digitales) - El equipo de rescate urbano de los Países Bajos ha decidido finalizar su operación en Venezuela, después de evaluar que las posibilidades de encontrar sobrevivientes han disminuido considerablemente. Esta decisión se produce tras varios días intensos de trabajo en las áreas afectadas por los recientes terremotos, que han dejado un saldo trágico de al menos 1.943 víctimas fatales.

La organización USAR, que lidera el equipo neerlandés, ha comunicado que la baja probabilidad de hallar personas con vida bajo los escombros ha llevado a priorizar otras necesidades urgentes que enfrenta la población. Entre estas se destacan la provisión de refugios temporales, atención médica y suministros básicos que son vitales para la población afectada. Jorg van Waardhuizen, miembro del equipo de USAR, enfatizó en una entrevista con el canal público NOS que “en este momento se necesita mucho más otro tipo de ayuda”.

El equipo neerlandés, compuesto por 64 especialistas, ocho perros de rescate y un equipamiento técnico avanzado, arribó a Venezuela el pasado viernes y estableció su base de operaciones en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los sismos. Durante su permanencia, trabajaron incansablemente junto a los servicios de emergencia venezolanos y otros equipos internacionales, enfocándose en las actividades de búsqueda y rescate. Además, brindaron su experiencia en el centro internacional que coordina la ayuda humanitaria.

A pesar de la dedicación y el esfuerzo, USAR lamenta no haber podido rescatar a nadie con vida durante su misión. Sin embargo, colaboraron con otros equipos de rescate, entre los cuales se destacó un grupo jordano que logró localizar a un niño de tres años atrapado entre los escombros. La situación es angustiante, y las cifras oficiales indican que los servicios de emergencia han podido rescatar a 6.461 personas, aunque se estima que este número podría aumentar a casi 20.000 si se consideran aquellos que lograron escapar por sus propios medios o con la ayuda de familiares y amigos.

El subcomandante del equipo neerlandés, Martin Evers, expresó que su regreso está marcado por sentimientos agridulces, dado que la crisis humanitaria que ya enfrentaba el país antes de los terremotos ha sido exacerbada por la catástrofe reciente. Evers también destacó la conmovedora solidaridad internacional que ha surgido en respuesta a esta tragedia, subrayando que “la humanidad trasciende fronteras, especialmente en circunstancias tan desoladoras”.

Antes de regresar a los Países Bajos, el equipo de rescate tiene programado un traslado a Curazao, donde se someterán a chequeos médicos y evaluaciones psicológicas. Se espera que el equipo aterrice en la base aérea de Eindhoven el próximo domingo por la mañana. Los terremotos, que alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, han causado estragos en la infraestructura del norte de Venezuela, dejando un panorama desolador en términos de viviendas, comercio y activos económicos, así como pérdidas humanas que continúan siendo contabilizadas a medida que avanzan las labores de rescate y remoción de escombros.