El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, consideró que el escenario político actual no ofrece las condiciones necesarias para alcanzar un gran pacto sobre la financiación autonómica, un debate que, según señaló, acumula doce años de retraso. Sus declaraciones se produjeron después de que el Ministerio de Hacienda aplazara al 4 de septiembre la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera en la que estaba previsto abordar la reforma del modelo.
“Parece mentira que estemos hablando de financiación” después de cuatro años sin presupuestos y “con la precariedad política que hay”, sostuvo García-Page. A su entender, la propuesta analizada quiebra el principio de progresividad que, afirmó, siempre defendió la izquierda, porque no asigna los recursos a las comunidades autónomas en función del costo de las competencias que tienen a su cargo.
“No se paga a las comunidades autónomas por lo que cuestan sus competencias, que sería lo lógico”, planteó. Y agregó: “A quien más tiene más se le paga y ese planteamiento no lo voy a asumir, me parece que nos daña. Es verdad que hay más dinero para todos, pero se reparte peor”.
El presidente castellanomanchego puso como ejemplo la situación de su comunidad, a la que describió como una de las cuatro peor financiadas desde hace años. Según advirtió, con el modelo propuesto Castilla-La Mancha pasaría a ser la peor financiada.
García-Page vinculó el diseño del esquema con “el mercadeo político de esta legislatura” y lo definió como “una exigencia, un chantaje de los independentistas”. Frente a eso, sostuvo que la discusión debería apoyarse en parámetros serios y garantizar que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades en materia sanitaria y educativa, entre otras áreas vinculadas a las competencias autonómicas.



