Al menos seis palestinos han perdido la vida y varios más han resultado heridos en una serie de ataques aéreos llevados a cabo por el Ejército israelí en la Franja de Gaza durante el último domingo. La información fue proporcionada por fuentes hospitalarias en la región, que han estado registrando un aumento significativo en el número de víctimas desde la reanudación de las hostilidades. Este nuevo episodio de violencia se produce en un contexto de creciente tensión entre Israel y el movimiento islamista Hamás, que controla el territorio gazatí.
Según reportes de medios locales, tres de las víctimas fatales fueron alcanzadas por un proyectil lanzado desde un dron israelí cerca del Hospital de los Mártires de Al Aqsa, en Deir al-Balá, una de las áreas más afectadas por el conflicto. Las identidades de los fallecidos han sido confirmadas como Ahmed Salem Abú Asad, Abdulrahman Ahmed Muhaysen e Ibrahim Rayan. La situación en el hospital es crítica, con múltiples heridos que están recibiendo atención médica, lo que refleja la gravedad de los ataques en la zona.
En otro ataque en la ciudad de Jan Yunis, un grupo de palestinos que se había congregado en el centro de la localidad fue blanco de un bombardeo realizado por un dron, resultando en la muerte de Abdulá Ahmed Abú Mustafá. El Hospital Al Nasser ha informado que recibió tanto el cadáver de Mustafá como a dos personas heridas debido a este ataque específico, lo que pone de manifiesto la falta de seguridad en el área y las consecuencias devastadoras de los enfrentamientos.
Los ataques israelíes no se limitaron a estas localidades, ya que también se registraron bombardeos en el barrio de Tel al Haua, en el sur de Ciudad de Gaza. Además, las fuerzas israelíes han intensificado sus operaciones en la región, utilizando artillería y vehículos militares para disparar en el este y sur de Jan Yunis, así como en el campamento de refugiados de Al Bureij y en el noreste de la ciudad de Gaza. Buques de guerra israelíes también han participado en los ataques, disparando desde las aguas cercanas a la costa gazatí, lo que agrava aún más la situación humanitaria en la región.
Desde la entrada en vigor de un alto el fuego el 11 de octubre, el Ministerio de Sanidad del gobierno de Gaza, bajo el control de Hamás, ha reportado un total de 871 muertes y 2.562 heridos. Estos datos han sido recopilados tras sumar las seis muertes registradas entre el viernes y el sábado. Entre los fallecidos, se incluyen dos muertes recientes y cuatro cuerpos recuperados de los escombros, lo que evidencia la magnitud de la destrucción causada por el conflicto.
Además, las Fuerzas Armadas israelíes han informado de la eliminación de un comandante de Hamás, identificado como Baha Barud, quien según el comunicado militar, estaba implicado en la planificación de ataques contra las fuerzas israelíes. Barud, que ocupaba un rol clave dentro de las Brigadas Ezeldín al Qassam, fue abatido en un ataque aéreo que, según el ejército israelí, se llevó a cabo con medidas para minimizar el daño a civiles. Este tipo de operaciones militares ha generado preocupaciones sobre la seguridad de la población en medio de un conflicto que parece no tener fin.
Finalmente, la violencia no se limita a Gaza; también se han reportado ataques de colonos israelíes en Cisjordania, donde cinco palestinos resultaron heridos en la localidad de Al Maniya, cerca de Belén. Los colonos han sido acusados de agredir a palestinos, utilizar gas pimienta y robar pertenencias, lo que resalta un escenario de violencia que se extiende más allá de las fronteras de la Franja de Gaza. La situación en ambos territorios es alarmante y plantea serios desafíos para la estabilidad en la región.



