En plena aceleración del calendario electoral y con internas que condicionan al oficialismo, Javier Milei intensificó los principales ejes del discurso libertario. A través de mensajes en redes sociales, un nuevo viaje internacional y exposiciones ante empresarios, el Presidente combinó la reiteración de promesas de bienestar con un relato cada vez más confrontativo, que atribuye a supuestos intentos desestabilizadores los resultados económicos que contradicen pronósticos anteriores.
Ese enfoque también contempla un corrimiento de los plazos planteados para las promesas económicas y una profundización de las denuncias contra quienes, según el Gobierno, buscan afectar su gestión. La estrategia es difundida y, en algunos casos, amplificada por funcionarios, legisladores y referentes vinculados al oficialismo, en un contexto político y social que modificó el impacto de algunas decisiones del Ejecutivo.
El último episodio estuvo relacionado con la Ley de Tierras y el decreto presidencial que permite la venta de tierras a extranjeros sin límite alguno. La Corte Suprema de Justicia rechazó un amparo presentado por excombatientes de Malvinas y, de ese modo, dejó vigente ese artículo. La resolución fue considerada inesperada dentro del escenario actual: habían pasado casi tres años desde la presentación del recurso y más de dos desde la primera decisión judicial favorable. Ese apartado no aparecía, hasta ahora, como el principal foco de tensión en torno al DNU 70.



