Casi un millón de habitantes de Nueva York tendrían la posibilidad de utilizar el metro y los autobuses de forma gratuita gracias a una iniciativa presentada por el Ayuntamiento de la ciudad. Este proyecto, que se enmarca en el nuevo presupuesto municipal, busca expandir el programa Fair Fares, actualmente vigente, para que los residentes de bajos ingresos puedan acceder al transporte público sin costo alguno. La propuesta fue anunciada el 1 de abril de 2026 y se prevé que entre en funcionamiento en el ejercicio fiscal 2027, marcando un hito en la política de movilidad urbana de la metrópoli.
El objetivo de esta medida es transformar radicalmente la forma en que los sectores más vulnerables acceden al transporte público, aliviando así la carga económica que enfrentan diariamente. Según las estimaciones de la administración, más de 370.000 personas están actualmente inscriptas en el programa Fair Fares, que ofrece un descuento del 50% en los pasajes de metro, autobús y otros medios de transporte de la ciudad. Con la ampliación propuesta, se espera que el número de beneficiarios se triplique, abarcando a aquellos cuyos ingresos anuales no superan el 150% del umbral federal de pobreza, aproximadamente USD 23.475 para un hogar unipersonal.
La iniciativa se diferencia de propuestas anteriores, como las lideradas por el alcalde Zohran Mamdani, que buscaban la gratuidad universal del transporte público. En este caso específico, la estrategia se centra en quienes más lo necesitan, garantizando que los beneficios se extiendan tanto al metro como a los autobuses, pero limitándose a aquellos que cumplen con los requisitos de ingresos establecidos. Esta focalización responde a un enfoque más dirigido y eficiente en el uso de recursos públicos.
Julie Menin, presidenta del ayuntamiento, destacó que la accesibilidad del transporte público es uno de los pilares de la propuesta presupuestaria para el año 2027, la cual se estima en USD 122.000 millones. Actualmente, la ciudad destina alrededor de USD 121 millones anuales al programa Fair Fares, y aunque Menin no especificó el costo exacto de esta ampliación, enfatizó que se trata de una "inversión fiscalmente responsable" que busca fortalecer la situación económica de la población activa.
El programa Fair Fares fue creado en 2019 como resultado de la presión ejercida por organizaciones civiles y sindicatos que abogaban por un sistema de transporte más accesible para los sectores de menores ingresos. Desde su implementación, el programa ha evolucionado, adaptándose a los cambios en los indicadores de pobreza y al costo de vida en la ciudad, ajustando regularmente los criterios de elegibilidad de sus beneficiarios. Esto demuestra un compromiso por parte de la administración municipal en atender las necesidades de los ciudadanos más vulnerables.
Además, se han realizado evaluaciones del impacto social del programa, llevadas a cabo por el Centro de Estudios Urbanos de la Universidad de Nueva York. Estos informes han destacado que el acceso al transporte subsidiado no solo mejora las oportunidades laborales de los beneficiarios, sino que también contribuye a reducir el ausentismo escolar en los grupos más necesitados. Sin embargo, aún hay desafíos pendientes, como la implementación de resguardos de OMNY gratuitos para estudiantes, que la administración deberá abordar.
La propuesta de acceso gratuito al sistema de transporte metropolitano representa un cambio significativo en la política de movilidad de Nueva York, sustituyendo el descuento parcial actual por un acceso completo y sin costo para los beneficiarios del programa Fair Fares NYC. La forma en que se financie esta ampliación será crucial para asegurar su viabilidad a largo plazo, y se espera que el debate sobre esta cuestión sea un tema central en la agenda política de los próximos meses.



